La Fortaleza del verano en carpa

Parque Santa Teresa. En enero fueron 192.000 acampantes, 92% de ellos uruguayos Cada vez lo eligen más jóvenes y parejas Son vacaciones seguras: una denuncia de robo en todo el mes

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Rocha | Déborah Friedmann

"Es el paraíso. Cuando en yoga me piden que piense en algo lindo veo santa teresa. Su naturaleza y tranquilidad son lo máximo. Es la felicidad", dice gloria en la puerta de su "trailer-carpa". Y resume así un sentimiento que se repite en el lugar.

La lluvia del miércoles y jueves afectó a los acampantes en el Parque Nacional Santa Teresa, pero no a todos por igual. Gloria casi ni la sintió. "Esto es como una casa. No sufrís vientos, temporales, nada. Es como que tuviera hasta vidrios", cuenta y muestra una ventana que se abre con un cierre.

Una vez adentro de "El chamaco" primero está el "estar". Mesa, sillas, radio, garrafa, heladera y hasta cucharón, rallador, sartén y otros implementos están colgados como en cualquier cocina. En la parte del trailer Sergio duerme la siesta en una de las dos camas.

La pareja elige Santa Teresa desde hace 12 años. Llegaron el 20 de diciembre y vuelven a Treinta y Tres la semana próxima. Los días de Gloria son bastante similares: se levanta sobre las 7 y 30 y va a la playa, camina un rato y se queda hasta las 12. Luego cocina, Sergio duerme la siesta y vuelven a la playa. De noche, el fogón, las partidas de cartas con amigos y las comidas compartidas son el programa predilecto.

"Me desenchufo totalmente. Incluso del celular. Traje uno que sólo tienen mis hijos y amigos cercanos y lo miro cada tanto", explica.

A pocos metros, Nicolás y Adrián están sentados bajo un toldo, con expresión poco feliz y rodeados de media docena de bolsas industriales de basura. "Nos íbamos a quedar tres días más pero nos vamos hoy. Con esta lluvia no tiene sentido seguir más. No tenemos ni donde estar, más que el toldo y unas carpas. Es muy precario", dicen.

Es que si algo queda claro al recorrer el Parque Santa Teresa es que la opción de acampar tiene interpretaciones bien distintas en la práctica. Desde minúsculas carpas iglú hasta trailers más cómodos que muchas casas, con variantes intermedias como amplias tiendas con porches de lona, resguardadas del viento y del frío.

Pero lo que se repite entre los acampantes son las razones para estar allí: el paisaje, la cercanía del mar, las olas, la tranquilidad y la posibilidad de reencontrarse con los afectos y hacer nuevos amigos son los motivos más mencionados.

"Mi esposa decía que para ella acampar era sinónimo de no tener que lavar pisos", dice entre risas Damasceno, en su 46ª temporada consecutiva en Santa Teresa. Con su familia, esperan que el almuerzo esté listo, bajo un toldo. "Antes acá se escuchaba la Spika y apenas. Y hoy de noche vamos a conectarnos con el notebook a festejar con un primo que está en Canadá su cumpleaños", dice

Décadas atrás, recuerda, los acampantes eran unas decenas y el verdulero, el carnicero y otros proveedores ofrecían sus productos entre las carpas. Los eucaliptos y pinos "cercaban" la costa. "Lo que no perdió es el encanto", señala. Y orgulloso, agrega: "Con mi bisnieto es la cuarta generación que viene".

Lo que también cambió es el tipo de público, que tradicionalmente estaba mayoritariamente compuesto por familias. Cada vez más, grupos de jóvenes y parejas también optan por ese sitio de Rocha, explica el coronel Fernando Rocca, director del Parque.

Fernando (35) prepara el fuego mientras Ximena (26) ordena alimentos en su carpa. "Nos gusta por la tranquilidad, es económico y estamos en contacto con la naturaleza", dicen. Carecer de vehículo no fue para ellos un impedimento para acampar: optaron por mandar lo necesario para sus vacaciones por encomienda.

SIN robos. En estos días hay unas 7.000 personas en Santa Teresa. El pico máximo fue desde el 31 de diciembre hasta el 7 de enero: 12.000 turistas en carpas, señala Rocca. Esa es la máxima capacidad del Parque con 1.350 parcelas habilitadas, que habitualmente se alcanza en Carnaval. Este año la tendencia cambió y ya en enero tuvieron que limitar el público en algunas áreas de camping.

En esos días se podía ver largas filas para entrar a uno de los supermercados, en el que el jueves de tarde había media decena de personas.

Hasta el 29 de enero 192.000 visitantes pasaron en Santa Tersa al menos una noche. De ellos, 92% son uruguayos. También acamparon unos 3.500 argentinos y otros tantos brasileños. Además, recibieron visitantes de España, Holanda, Suecia y Alemania, señala Rocca.

En todo el mes sólo se denunció el robo de un parrillín en el puesto de atención policial, que se inauguró para esta temporada. En otra oportunidad los policías evitaron el hurto de un bolso de una mujer en la playa, comenta Rocca.

En el mismo sentido, Mary, que elige Santa Teresa hace 20 años para sus vacaciones cuenta: "Nunca nos tocaron nada. Nos vamos por el día a pasear y no hay problema". Cuando termina de hablar sólo se escucha el viento, la lluvia que golpea la lona y el canto de un pájaro. "Esto es lo mágico", dice.

La cifra

12.000 Es la capacidad máxima de acampantes por día en Santa Teresa. Este enero se llegó a ese número de visitantes hasta el 7.

Una ciudad entre los árboles

UBICACIÓN Al Parque se puede ingresar por su entrada principal que está ubicada a la altura del kilómetro 302 de la ruta 9, lindero a la histórica Fortaleza del siglo XVIII.

VEGETACIÓN En bosques que se prolongan hasta la costa oceánica, cuenta con 1.050 hectáreas pobladas por más de 2:000.000 de árboles, exóticos y nativos.

INGRESO La entrada es gratuita. No se permite el ingreso al Parque con animales ni armas de fuego.

ACAMPAR Hay 1.350 parcelas habilitadas para seis personas cada una. Pueden recibir simultáneamente a 12.000 turistas por día. En febrero las parcelas comunes cuestan $ 110 por día, las jerarquizadas $ 170 y los lugares para casas rodantes $ 200.

CABAÑAS Hay en alquiler de diversos tipos. En febrero los precios por día van desde $ 750 (para 4 personas) hasta $ 2.200 (para 6 personas).

FUTURO INGRESO La aspiración del director del parque es llegar a tener un hostal.

SERVICIOS Hay dos supermercados y dos minimercados, cuatro restaurantes y un lugar de expendio solo de bebidas. Hay médicos y ambulancias de forma permanente, un cuartelillo de bomberos y una oficina de atención policial. También funciona una oficina de Antel.

PERSONAL En el Parque viven 60 familias. El personal está compuesto por 100 personas y para la temporada lo reforzaron con 28 más.

SEGURIDAD Un puesto policial y patrullajes en vehículos y de Policía montada rural.

La cifra

$ 140 Es el costo por día en febrero de una parcela común con capacidad para que acampen seis personas en Santa Teresa.

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