La cola de vehículos para salir de Uruguay por el puente internacional Paysandú-Colón alcanzaba ayer unos 10 kilómetros de extensión por la avenida de las Américas hasta la ruta 3, por el recambio de turistas argentinos y brasileños al finalizar enero.
Al cierre de esta edición, ya en las primeras horas de esta madrugada, la fila avanzaba todavía a paso lento.
El puesto de control integrado en la cabecera del puente General Artigas no daba abasto. El propio jefe de la delegación de Migración atendió al público junto a sus subordinados. "Tenemos diez funcionarios para atender las 24 horas, no damos abasto", reconoció el funcionario.
Entre tres y cuatro horas de demoras tuvieron los automovilistas, en su mayoría argentinos, para atravesar el puente binacional. Algunos sanduceros vieron la oportunidad y se lanzaron a la venta ambulante de panchos y refrescos.
"En 30 años de trabajo, nunca vi una cosa igual", comentó un funcionario aduanero uruguayo, mientras miraba la larga fila de autos.
A juicio de los experimentados funcionarios del puesto de control integrado, el mal tiempo aceleró la partida de muchos veraneantes. Es común que los viajeros se desplacen durante la noche, con las rutas más despejadas y, sobre todo, más fresco. Pero ayer la lluvia impacientó a muchos de los que, de todos modos, ya tenían su equipaje pronto para partir y resolvieron hacerlo cuanto antes. (Producción: Mónica Cabrera)