Concertación "agotada" en año electoral en Chile

Inflexión. Crisis y desgaste de la coalición de gobierno allanan camino a la derecha

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LEONEL GARCÍA

Este es un año electoral en Chile y puede marcar un quiebre en la historia reciente del país. Por primera vez tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, la coalición de centro-izquierda Concertación puede dejar el poder. La economía será clave.

Falta mucho para las elecciones de diciembre. Pero ya es un hecho que las opciones para el futuro presidente de Chile no excederán a los nombres de Sebastián Piñera y Eduardo Frei. El primero, derrotado en los anteriores comicios en 2005 por la actual mandataria Michelle Bachelet, es considerado el gran responsable de la renovación de la derecha en el país y el favorito para ocupar el sillón de La Moneda desde marzo de 2010. El segundo ya fue presidente, no dejó un recuerdo del todo grato, y se está "reinventando" para dar una pelea en la que comienza rezagado.

Esta situación "se debe al desgaste de la Concertación y, especialmente, a su agotamiento en las ideas y en las propuestas, a su falta de capacidad para continuar con el camino que hizo de Chile un modelo a seguir", aseguró a El País Ángel Soto, director del Instituto Democracia y Mercado y profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Los Andes, en Santiago.

La coalición, formada por los partidos Demócrata Cristiano (DC), Socialista, Por la Democracia y Radical Socialdemócrata, gobierna Chile desde 1990. Esa unión heterogénea fue producto, sobre todo, del rechazo al régimen de Pinochet. Pero las próximas elecciones serán las primeras sin el dictador en el mundo de los vivos (falleció en diciembre de 2006). Muchos analistas sostienen que las fisuras internas que ha sufrido la Concertación en esta administración son el resultado de una simple ecuación: murió Pinochet, y la coalición perdió su razón de ser. Soto no se encuentra en esa línea: "Pinochet dejó de ser un factor en la política chilena hace muchísimos años, incluso antes de morir. Más que perder su razón de ser, la Concertación se agotó". O se desgastó, tras 19 años de gobierno.

ESCENARIO. Lo que ocurra en Chile en estos meses será crucial para inclinar la balanza hacia uno de los lados. Desde el gobierno, se esfuerzan por mantener el optimismo. El ministro de Finanzas, Andrés Velasco, aseguró ayer en Londres que su país está bien guardado para enfrentar la crisis mundial. "Nuestra economía está creciendo, aunque menos de lo previsto", señaló, según un despacho de AFP. Para este año, se prevé un aumento del PIB de "entre 2% a 3%". El crecimiento el año pasado se ubicó, según la Unidad de Inteligencia de The Economist, en un 3,8%.

Pero el desempleo crece. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chile, en el Gran Santiago (la capital más las zonas suburbanas), este índice trepó al 9,7%, el mayor guarismo desde junio de 2006. El gobierno trabaja un plan anticrisis por 4.000 millones de dólares que busca generar unos 100.000 empleos. Pero en todo el país, los desocupados suman 542 mil. Para Soto, es claro que el crecimiento fue menor al esperado, "y quizás este año nos irá aun peor".

Hasta ahora, la conducta de Bachelet para manejar la crisis le ha permitido mejorar su imagen. La presidenta tiene hoy un 51,1% de popularidad. Nada despreciable en alguien que inicia su último año de gobierno, pero muy poco si se considera que su antecesor, Ricardo Lagos, socialista como ella, dejó La Moneda con una aprobación que rondaba el 70%.

Es que en este gobierno las fisuras en la Concertación fueron más notorias que nunca. La compleja implementación del Transantiago, un sistema metropolitano de transporte, hizo que Bachelet tuviera, en septiembre de 2007, una aceptación del 35,3%. La escisión de legisladores del DC, el mismo partido que Frei, provocó que el Congreso destituyera el 16 de abril pasado a la hasta entonces ministra de Educación, Yasna Provoste, por irregularidades en la administración de fondos escolares por casi US$ 600 millones. Era la primera vez que algo así pasaba tras el regreso a la democracia.

Frei aún no es el candidato oficial de la Concertación Democrática, pero nadie duda que lo sea. Quienes podían hacerle realmente sombra en la interna -el ex presidente Lagos, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza- ya se bajaron. Pero comienza su año electoral muy atrás en las encuestas respecto a Piñera, quien -dicen- comenzó a planear su candidatura para este año al otro día de haber perdido con Bachelet.

Ex presidente contra ex candidato

Eduardo Frei Ruiz-Tagle (66) es hijo del también ex presidente de Chile Eduardo Frei Montalva (1964-1970). Según una nota de El País de Madrid, sufrió una "metamorfosis": considerado parco y de oratoria débil, "hoy está más desenvuelto y seguro de sí mismo". Deberá serlo. Vencer en la interna al único restante precandidato de la Concertación, el radical socialdemócrata José Gómez, se presenta como una tarea fácil. No así vencer a Sebastián Piñera (60), que lo aventaja hasta por 25 puntos en las encuestas. Tanto, que según la misma nota de ese diario español, en la coalición solo le piden forzar un balotaje. El recuerdo de su mandato no es grato: dejó el gobierno con un desempleo de 9% y un crecimiento de 0,7%.

Piñera, ex presidente de Lan Chile, es considerado el hombre más rico del país, con una fortuna estimada en 1.300 millones de dólares. Es un empresario exitoso, y ese será el argumento de sus partidarios para presentarlo como el mejor hombre para combatir un escenario de crisis. De vencer, sería la primera vez que la derecha llega al poder en Chile por vías democráticas luego del triunfo de Jorge Alessandri en 1958, quien gobernó hasta 1964. Es el candidato de Alianza por Chile, formada por Renovación Nacional (su partido) y el también derechista Unión Demócrata Independiente.

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