La reciente serie de incendios que tuvo en vilo al Uruguay, lleva a replantear la realidad de que son exiguos los medios con que contamos para combatir el fuego. Corresponde destacar la valerosa labor de los bomberos, pero también señalar que la misma podría ser mucho más efectiva si se les brindaran más y mejores equipos. Por ejemplo, aviones-cisterna que en otros países son utilizados desde hace ya años, para arrojar agua sobre los focos ígneos.
Los soldados del fuego desplegaron valor y esfuerzo en la emergencia, pero debemos recordar que año tras año se reiteran los incendios estivales cuya extinción sería más fácil con equipos actualizados. En este comienzo de 2009, dichos incendios fueron de mayor entidad, lo cual nos conduce inevita-blemente a recordar lo indicado.