¿Referéndum?

En 2004, junto con las elecciones nacionales, se hizo el referéndum del agua, del cual nadie se acuerda, pero que bastante ruido hizo. En 2009 quizás el estrépito surja de un eventual plebiscito para derogar la ley de caducidad, tema añejo, archidiscutido y resuelto hace dos décadas. Es evidente que se busca entreverar los tantos, adjuntando a los comicios asuntos capaces de enturbiar el real sentido de una elección en donde se decide quiénes gobernarán y cuál será el proyecto de país que aprobará la ciudadanía.

A unos cien días del fin del plazo de presentación de firmas, los organizadores de la campaña por la nulidad de la ley están lejos de recolectar las 250.000 firmas requeridas para poner en marcha el referéndum. Aunque son sectores de izquierda los promotores de la iniciativa, el tema no cuenta con todos los apoyos del partido de gobierno, ni siquiera de Tabaré Vázquez ni del precandidato Danilo Astori. En el caso del otro presidenciable, José Mujica, su decisión de firmar se produjo -según propia confesión- más por un arranque emocional (su reacción ante una citación de la Justicia) que por un convencimiento pleno de la pertinencia del referéndum.

En tanto, en playas, ferias y escenarios de carnaval es posible hallar a militantes de esa causa exhortando a firmar las planillas a presentarse en la Corte Electoral. "Firme contra la impunidad", es la consigna, engañosa por cierto, pues la impunidad no ha sido tal en ciertos casos notorios, y además porque se omite explicar que la caducidad surgió de una ley votada por un Parlamento democrático y luego ampliamente ratificada en un plebiscito popular.

Pero a los promotores del referéndum eso les importa poco. Lo que procuran, como en otras elecciones, es enturbiar el ambiente de la campaña introduciendo temas resonantes que pulsan una cuerda más emotiva que racional. De prosperar su propuesta, es predecible un retorno a las discusiones de antaño sobre hechos ocurridos en nuestro país hace treinta o cuarenta años.

Aunque las elecciones se convocan para votar por el futuro, lo que pretenden es volver a discutir sobre el pasado. Sería triste que así fuera.

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