Un operativo de seguridad inédito para la asunción

Nueva era en EE.UU. Se estima una concurrencia de entre dos millones y cuatro millones de asistentes el martes El costo de la seguridad empleada se calcula en 150 millones de dólares

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DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE

Está todo previsto para la histórica ceremonia de investidura, pasado mañana, de Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos y el número 44 de la historia del país.

Este carismático abogado graduado en Harvard de 47 años, con solo dos años de vida política como senador por Illinois, pragmático, moderado, centrista, especialmente ordenado hasta en los mínimos detalles, impone una tranquila disciplina en asesores y gente más cercana, y provoca el delirio de millones de fanáticos, convertidos en pocos meses en "obamaníacos".

El futuro mandatario, como lo establece la Constitución, deberá prestar juramento ante el Congreso y con su mano derecha sobre la Biblia, a las 12 horas del 20 de enero posterior a las elecciones presidenciales de noviembre, por un período de cuatro años.

Desde hace varios días, gente de todos los puntos de los 50 estados de la Unión y miles de extranjeros han desbordado la capacidad hotelera y las casas o habitaciones particulares ofrecidas en alquiler en Washington y en los estados vecinos de Maryland y Virginia. Los más optimistas suben los cálculos de concurrencia a los cuatro millones de personas y los más calmos, en base a las temperaturas bajo cero que azotan gran parte del país, vaticinan dos millones de asistentes.

Todos coinciden que será la ceremonia que congregará más público, la que despierta mayor entusiasmo popular, y la que obligará al mayor despliegue de seguridad de todos los tiempos.

Los gigantescos edificios públicos, museos y oficinas que se levantan a lo largo del Mall National con sus grandes avenidas, parques y lagos, que corren desde el monumental edificio del Congreso, atravesando los jardines del Obelisco para llegar hasta el monumento a Lincoln, casi sobre el río Potomac, son vigilados las 24 horas desde hace un mes y en especial la última semana, por servicios de inteligencia, FBI y efectivos del ejército con perros entrenados para la lucha y detectar explosivos.

En las azoteas se observa el ir y venir de guardias y expertos con lentes especiales de larga distancia y minúsculos aparatos de comunicación, sin perder detalle de los movimientos de la gente en las calles. Todos los edificios han sido revisados. Las oficinas públicas, museos, cines, teatros, bares y restaurantes están obligados a cerrar sus puertas desde la tarde del lunes hasta las primeras horas del miércoles. Durante los actos, se prohibió abrir las ventanas que permiten la visión hacia la avenida Pennsylvania, el camino que recorrerá Obama, luego del juramento presidencial en el Capitolio para llegar a su nueva residencia, la Casa Blanca.

La ceremonia se iniciará oficialmente alrededor de las 11 de la mañana con el arribo de la caravana de vehículos, encabezados por la limusina negra blindada, a prueba de atentados, que transportará a Barack Obama y familia. Luego, una larga fila de camionetas de la seguridad y el servicio secreto. En las escalinatas del Congreso estarán aguardando senadores y diputados encabezados por los presidentes de ambas cámaras, los demócratas Nancy Pelosi y Harry Reid.

A las 12.00, Obama pondrá su mano sobre la Biblia y prestará juramento. Es una ceremonia de un minuto. Luego vendrá el discurso presidencial de una hora, antes de pasar al interior del edificio del Parlamento para el almuerzo oficial.

Los planes pueden cambiar en caso de lluvia o nevada. Todo lo programado deberá trasladarse a las salas del Congreso, lógicamente con capacidad para muchos menos invitados.

A las 14.00, el nuevo presidente iniciará el desfile tradicional por la avenida Pennsylvania, a cuyos lados, sobre las veredas, se han instalado 300 mil sillas (a 25 dólares el asiento; las que se vendían en Internet duraron 60 segundos en agotarse) mientras el grueso de la multitud se volcará sobre los jardines. Obama usará un chaleco antibalas y hablará detrás de un vidrio blindado. Se resistía a estas obligaciones, pero no hubo flexibilidad de los servicios de seguridad.

En la caravana por Pennsylvania se realizarán las famosas "Parades", con conjuntos musicales y de baile. En algunos de ellos, descenderá el matrimonio Obama para saludar directamente. Se realizarán 10 bailes populares y de gala y 70 paradas musicales, una tarea de enorme envergadura para la seguridad.

Se ha prohibido el ingreso a la zona por parte del público de heladeras de plástico de tamaño regular, los coches de bebés, los bultos grandes, y todo aquello que permita ocultar armas o explosivos. Para detectar estos últimos, doscientos perros adiestrados caminarán entre la gente y también se instalarán pequeñas cajas que permitirán detectar armas químicas o tóxicos.

Se estima que Obama llegará con la caravana a la Casa Blanca en el entorno de las 15 horas. Allí saludará a las autoridades invitadas ubicadas en el gigantesco palco que desde hace unos días fue levantado frente a la puerta y la plaza Laffayette; ingresará a la residencia y luego saldrá a visitar, por lo menos, a ocho de los bailes de gala y populares.

A las 20.00 se da todo por finalizado y la gente debe desalojar la zona. Los 10 puentes que cruzan desde Virginia a Washington el río Potomac serán clausurados para los vehículos particulares, sólo podrán atravesarlo los 10 mil buses contratados para el evento (con 500 mil personas) y los asistentes caminando, luego de dejar sus vehículos a una distancia lejana en Virginia y Maryland.

vigilancia. "Nosotros pensamos más en las cosas que pueden fallar o en los percances, aunque no se ha tenido ninguna señal de algún posible atentado", sostuvo con seguridad el Director General de la Oficina Federal de Investigaciones, Joseph Persichini, que dirige gran parte del gigantesco operativo.

"Se piensa, como es nuestra obligación, aunque nada indica que exista alguna amenaza, que debemos estar preparados para bombardeos, ataques químicos, tiroteos y especialmente, lo que es más difícil de evitar, la existencia de un tirador solitario, un pistolero. También entra en los cálculos la posibilidad de una tormenta de nieve, una bomba de humo que provoque una corrida en la multitud y resulte gente aplastada", señaló.

En hora a determinar se cerrarán los accesos al Mall National. Se piensa que la gran mayoría del público podrá ser sometido a los detectores de metales por los ingresos principales, lo demás está cercado. Están prontas tiendas de auxilio de campaña, ambulancias, 1.400 médicos y asistentes y orden de alerta urgente en todos los hospitales de la región.

Y ese día de la inauguración la ciudad será un "panal" de centros de mando de comunicación personal con el Servicio Secreto, FBI, policía departamental, bomberos, emergencias. En determinadas zonas se anularán los celulares particulares para mantener libres las líneas de llamadas.

Todo será supervisado por el Servicio Secreto: 3.500 hombres, 7.500 soldados en servicio activo, 10.000 de la tropa nacional y 25 mil oficiales de policía. El costo del operativo se estima en los 150 millones de dólares.

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