Durante casi dos años el Teatro Cervantes de Buenos Aires estuvo paralizado, hasta que en agosto de 2007 Rubens Correa asumió la dirección, lanzando un plan de emergencia. Ahora un balance del 2008 mostró que los logros habían sido alcanzado, a la vez que la sala redobló esfuerzos para un 2009 que vaya a más.
En el complejo teatral se dieron 676 funciones en 2008, participando en ellas 1.442 artistas y más de 112 mil espectadores, cifras que incluyen al público del interior del país, que tuvo acceso a los espectáculos a través de las giras.
La gestión incorporó programas vinculados al circo y al teatro por la identidad, a la vez que alentó la visita de elencos extranjeros. En la temporada pasada 13 espectáculos del exterior visitaron la sala, entre ellos el grupo español La Zaranda, que presentó Los que ríen, los últimos.
Para abril de este año el Cervantes estrenará Tango turco, de Rafael Bruza, con dirección de Lorenzo Quinteros, protagonizada por Víctor Laplace y Ana María Picchio. También para ese mes -siguiendo el criterio de centrarse en autores argentinos o latinoamericanos-, se presentará Telémaco o el padre ausente, de Marco Antonio de la Parra, con dirección de Dora Milea. En julio subirá a escena Un informe sobre la banalidad del amor, de Mario Diament, con dirección de Manuel Iedvabni, y en agosto, Bodas de sangre, de Lorca, dirigida por Villanueva Cosse. Desde octubre podrá ver Transatlántico, novela de Witold Gombrowicz que Hugo Dezillio y Adrián Blanco adaptaron al teatro, con dirección de este último.