Los supermercadistas ven con malos ojos la medida que adoptó el Ejecutivo de nombrarlos agentes de retención de sus proveedores, ya que consideran que generará mayores costos e inconvenientes con quienes les suministran la mercadería.
Importadores, en tanto, sostienen que esos costos serán trasladados a los proveedores y que quienes terminarán pagando la medida serán los consumidores.
Un decreto aprobado sobre fin de año definió que 20 supermercados pasarán a retener los impuestos de sus proveedores a partir de febrero. En su decreto, el Ejecutivo sostiene que en el caso de proveedores de bienes de supermercados "se han constatado situaciones que perjudican a quienes cumplen correctamente con sus obligaciones tributarias". Por eso, designó como responsables a Tata, Macromercado, Henderson y Cía, Supermercados Disco, Polakof y Cía, Mimatec, Devoto, Odaler, Saverio, Aro 2, Multi Cuatro, Bendahan Hermanos, Destar, Meu Pay, Perceli, Superceli 3, El Bolichón, Ginemar, Sistemar y Maraluz por los pagos que tengan que realizar sus proveedores.
El presidente de la Asociación de Supermercados, Fernando Vieytes, dijo a El País que la medida genera un "traspaso del perjuicio a nosotros" tanto por el "trabajo que da como por el costo". Además dijo que generará que "determinados proveedores no estén contentos de vendernos porque no quieren estar expuestos a ese tipo de control". Vieytes explicó que ya ha ocurrido con algunos proveedores que, ante medidas similares, prefirieron "dejar de venderle a los supermercados".
"Para los que hacemos las cosas bien implica adelantar IVA al supermercado pero el tema es si ellos van a estar en condiciones de entregar los certificados para poder ir después a la DGI", dijo el presidente de la Asociación de Importadores Mayoristas de Almacenes, Fernando Melissari.
"No se entiende por qué determinaron que los supermercados estén encargados. Van a pasar a manejar una masa de dinero muy alta y ya es bastante engorroso pagarle a los proveedores -que son miles- como para que ahora tengan que hacer la retención", dijo Melissari. Según el empresario, los supermercadistas van a terminar "trasladando los costos a los proveedores y de una manera u otra se lo vamos a tener que pasar a los precios por lo que quien se embroma es el consumidor final".