La furia del terremoto que dejó al menos 18 muertos en Costa Rica y provocó grandes daños materiales, no pudo con las vitrinas del serpentario de los Jardines de las Cataratas, donde ranas, monos, aves y mariposas siguen impávidos en sus jaulas. "Ni siquiera hay reventazones (grietas)" en las urnas de cristal que encierran a tan peligrosos reptiles, aseguró el gerente del complejo turístico, Roy Torres. "¡Ha sido un milagro!", concluyó. El serpentario, que al igual que el resto de los edificios y atracciones está cerrado a cal y canto, alberga 28 especies de serpientes, algunas tan peligrosas como la coral, la terciopelo, la `matabuey` o la `manodepiedra`, explica Eduber Alfaro, uno de los pocos guías que permanecen en el hotel. Sólo un par de monos araña salieron de su jaula, que permanece abierta, pero volvieron porque ahí tienen comida. Siguen impávidas 160 aves, de 60 especies.