Desde Argentina soplan distintos los vientos sobre Botnia. Primero, el gobernador de Entre Ríos, luego el jefe de gabinete de Casa Rosada y, por último, el embajador argentino en Uruguay, todos salieron al cruce de los piqueteros que, por tercer verano consecutivo, cortan el puente Fray Bentos-Gualeguaychú. ¿A qué se debe este brusco giro? Es probable que a los resultados de las investigaciones ecológicas en la zona de la fábrica de celulosa, coincidentes en que no hay daños al medio ambiente. Con su nueva actitud, el gobierno argentino busca mejorar su imagen ante la Corte de La Haya en la cual denunció la eventual contaminación que Botnia causaría y en donde a su vez fue acusado de tolerar el bloqueo de una vía de comunicación internacional.
El nuevo gobernador entrerriano Sergio Urribari, a mediados de diciembre, advirtió a los piqueteros de Gualeguaychú que apelaría a acciones políticas "para evitar los cortes" al tiempo que negó la existencia de cualquier tipo de contaminación debida a la papelera. Se supo además que el gobernador cortó el trasiego de fondos provinciales para financiar a las organizaciones que apoyaban a los piqueteros. Ahora, el jefe del gabinete ministerial y hombre de confianza de la presidenta argentina, Sergio Massa, les pidió a los piqueteros que recapaciten pues "el corte no es la solución del problema". Y, dato sugestivo, Masa se preguntó, sin dar respuesta, a quién beneficiaban los bloqueos de ruta... Por su parte, el embajador argentino Hernán Patiño Mayer, secundó esas declaraciones añadiendo que el corte es "absolutamente ineficaz".
Esta actitud más amistosa y racional apuntala la posición uruguaya en La Haya a la vez que ambienta algún tipo de entendimiento que permita mejorar la relación entre ambos países platenses. Para el olvido queda la postura asumida por el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, cuando justificó a los piqueteros diciendo que ejercían su derecho a expresarse o los alardes del ex gobernador Bussi que impulsó y financió los cortes de rutas con fines electorales.
Quizás se aproxime el tiempo en que convenga confiar en los buenos oficios de la diplomacia.