Nevada histórica y ola de frío azotan ciudades españolas

Madrid. Gran caos por cierre de aeropuerto

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MADRID | AGENCIAS Y SERVICIOS

La ola de frío que afecta a toda Europa descargó ayer una copiosa e inusual nevada en Madrid, que obligó al cierre temporal del aeropuerto internacional de Barajas y dejó a centenares de automovilistas atrapados en las principales vías de la ciudad.

Una portavoz de la agencia encargada de la gestión aeroportuaria (AENA) explicó ayer que las duras condiciones meteorológicas obligaron suspender, por primera vez en la historia, durante cinco horas las operaciones de vuelo en Madrid, tanto aterrizajes como despegues.

La medida afectó a miles de pasajeros. Cuando Barajas reanudó sus actividades, a primera hora de la tarde, más de 800 vuelos sufrían retrasos y cancelaciones. Unos 52 aviones fueron desviados a otros aeropuertos en España.

La directora de Protección Civil, Pilar Gallego, extendió a casi todo el territorio español la recomendación de no utilizar autos para moverse en la carretera hasta el domingo, día en que se previenen mejoras meteorológicas.

"Es horrible, un verdadero caos", reconoció José Navarro, un camionero de 31 años. "He salido esta mañana del Norte de Madrid. Tenía que hacer 23 repartos y solo pude hacer dos. Esta ciudad no está preparada para la nieve", sentenció.

Son más de 30 provincias españolas las que se encuentran en estado de "alerta" según la Agencia Estatal de Meteorología. La misma señaló que Madrid no registraba una nevada de similares características desde 2001. "Rara vez se ve una nevada tan grande como la que ha caído sobre el centro de la ciudad", sostuvo Ángel Rivera, portavoz de la Agencia.

Las empresas ferroviarias, en tanto, suspendieron el "compromiso de puntualidad", que establece el reembolso del dinero en caso de que los trenes no lleguen a las horas establecidas. La acumulación de nieve en las vías obligó a limitar la velocidad de algunas máquinas.

Sin embargo, algunos disfrutaron de la nevada. Es el caso de los niños que tuvieron todo el día para jugar en la nieve. Las clases fueron suspendidas en algunas ciudades ya que la mayoría de los menores se veían imposibilitados de desplazarse hacia las escuelas.

En tanto, cientos de miles de ciudadanos europeos viven una de las peores olas de frío que se recuerde en años, con temperaturas de menos de 30 grados bajo cero. La escasez afecta desde Alemania, la mayor economía europea, al pequeño Maldavia. Mientras, la guerra por el gas, que enfrenta a Ucrania y Rusia dejó ayer, por tercer día consecutivo, sin este combustible a gran parte del continente.

El primer ministro checo, Mirek Topolanek, cuyo país preside la UE, llegó ayer a Kiev y hoy viaja a Moscú para intentar destrabar un conflicto que amenaza a toda Europa en uno de los peores inviernos de su historia.

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