El sindicato de la madera está preocupado por los efectos de la crisis global, principalmente en los pequeños aserraderos que no encuentran mercado y no tienen más remedio que enviar más personal al seguro de paro.
El dirigente del Soima, Fernando Oyenarte, dijo a El País que "el aserradero Madelta en Tacuarembó ya cerró sus puertas y sus 20 trabajadores están ahora tramitando los correspondientes despidos".
Agregó que el aserradero de la Caja Bancaria en Piedras Coloradas envió a unos 50 trabajadores al seguro de paro, al igual que Maderel en Tacuarembó que mandó a otros 40.
Asimismo, en Paysandú otro complejo maderero redujo su plantilla de 88 a 70 empleados la pasada semana.
En tanto, en Urupanel, uno de los aserraderos más importantes y que emplea a 400 trabajadores, se negocia entre los trabajadores y la empresa reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales para evitar que parte del personal ingrese al seguro de paro.
También se analiza dar por adelantado otros 10 días de la licencia anual generada en el 2008. Los restantes días ya fueron asignados el pasado mes de diciembre, como una primera medida ante el impacto de la crisis económica.
Según Oyenarte, "el sector prevé una recuperación recién a mediados del 2009, ya que se estima que la demanda por madera comience a estabilizarse". A fines de enero, el sindicato tendrá un diagnóstico sobre los efectos de la crisis.