Esta película corría por lo menos dos riesgos. El primero de ellas era la previsibilidad. ¿Otra película sobre el Holocausto? El espanto del tema justifica que se vuelva a él pero, ¿queda algo nuevo para decir, o uno va a encontrarse, simplemente, con más de lo mismo?
El segundo riesgo era la emotividad y el golpe bajo. Niños, nazis, judíos, una amistad a través de los alambrados de un campo de exterminio, los nubarrones de una tragedia inminente. El sentimentalismo acechaba a la vuelta de la esquina. Steven Spielberg no logró librarse de él en La lista de Schindler.
En el haber del director y libretista Mark Herman hay que poner el haber sorteado totalmente el primer escollo, y (casi) evitar el segundo. Para lo primero hay que señalar su empleo del punto de vista: el de un niño de ocho años, hijo del oficial nazi comandante del campo. El pequeño ignora al principio, totalmente, el horror que ocurre detrás del jardín de su casa (sólo alguna nube de humo, una ocasional oleada de olor nauseabundo y el patético aspecto de un prisionero que sirve a la familia del protagonista proporcionan alguna pista), y la cámara acompaña inteligentemente a ese chico en su progresivo descubrimiento. El "casi" colocado entre paréntesis más arriba es la leve objeción hacia los últimos veinte minutos, que insisten en el melodrama. Hasta ahí el film ha sido sobrio, fluido, bien actuado, muy bien contado. Con otro final merecería un asterisco más.
El niño con el pijama a rayas
ficha
EE.UU. Inglaterra, 2008. Título original: The boy in the stripped pyjamas. Dirección: Mark Herman. Guión: Mark Herman. Fotografía: Benoît Delhomme. Música: James Horner. Intérpretes: Asa Butterfield, Zac Mattoon O`Brien, Domonkos Németh, Henry Kingsmill.
atención a...
La capacidad de síntesis que exhibe el director Herman para concentrar en pocas tomas una cantidad de información dramática. Ver, por ejemplo, el comienzo, que resume la persecución antisemita y presenta al niño protagonista.