La muerte de un hombre con síntomas de fiebre amarilla en Misiones (Argentina) a fines de diciembre, implicó la intensificación de la campaña de vacunación contra esta enfermedad. Otra muerte por fiebre amarilla había ocurrido en marzo del año pasado, según informó el diario argentino Clarín.
Ante esta situación, el Ministerio de Salud de la Nación de Argentina recordó que deben vacunarse contra la fiebre amarilla "las poblaciones que viven en áreas de alto riesgo (Misiones, Formosa, Chaco, Corrientes, Salta y Jujuy)", en las zonas limítrofes con Bolivia, Paraguay y Brasil. También recomienda la inmunización para quienes viajen a esos lugares, por ejemplo a las cataratas de Iguazú. Además, el gobierno argentino mantiene la recomendación de vacunación para quienes viajen a ciertas zonas de Brasil (Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, San Pablo, Acre, Amapá, Amazonas, Distrito Federal, Goiás, Pará, Maranhao, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Rondônia, Roraima, Tocantins, y partes de Bahia, Espírito Santo, Piauí), o de Paraguay.
En Uruguay, la vacunación contra la fiebre amarilla y el correspondiente certificado de validez internacional se obtiene en la Unidad de Sanidad de Fronteras.
En Montevideo, el servicio de Salubridad de la Intendencia releva desde hace tres meses la presencia del mosquito aedes aegypti, transmisor de la fiebre amarilla y el dengue si está infectado.
En ese período detectaron un mosquito aedes aegypti adulto en la zona 9 (Curva de Maroñas, entre otros barrios) y, poco antes de fin de año, encontraron una larva de aedes en la misma zona, informó la directora de Salubridad, Beatriz Mato. "Ya se fumigó y se hicieron encuestas larvarias y han dado negativo", señaló.
Informó que fumigarán en Euskal Erría por la abundancia de mosquitos, pero de los comunes, no de aedes.