ROCHA | EDUARDO GONZÁLEZ
En las playas de Santa Teresa, Punta del Diablo y La Paloma era común ver veraneantes brasileños, sobre todo los aficionados al surf que encuentran buenas olas en el departamento. Pero esta temporada parece haberse abierto el abanico del tipo de turistas que eligen las cada vez menos rústicas costas rochenses.
En Punta del Diablo, por ejemplo, son cada vez más numerosos los autos y camionetas con chapa norteña, y es común el look inconfundible de las brasileñas producidas -maquilladas, peinadas y vestidas de blanco- hasta en la playa, lo que desentona un poco en el pueblito de pescadores.
Pero también hay grupos de jóvenes que alquilan una casa y dedican sus vacaciones a hacer playa y tomar cerveza abundantemente en las terrazas con vista al mar.
"Punta del Diablo tiene un alto porcentaje de brasileños, aparecen por todos lados", señaló la responsable del área técnica del sector turístico de la Intendencia Municipal de Rocha, Ana Claudia Caram.
También en La Coronilla y Aguas Dulces hay buena presencia de turistas del sur de Brasil. Hasta el 31 de diciembre, más de 350 autos brasileños entraron cada día al país a través de la frontera del Chuy, indicó Caram.
Por otra parte, por el peaje Garzón, pasaron 371 ómnibus desde Montevideo al Este entre el 1º y el 3 de enero, llevando casi 20.000 pasajeros.