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Rivales. Netanyahu no piensa en la división; Livni no excluye la discusión
JERUSALÉN | THE NEW YORK TIMES
A lo largo de años de periódicas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, hay un tema con el potencial de crear tantas divisiones que ha permanecido mayormente fuera de la mesa: el destino de Jerusalén en discusión.
Sin embargo, las elecciones de Israel a celebrarse en febrero, para elegir a un nuevo primer ministro y gobierno, pudiera cambiar eso. Se anticipa que el futuro de esta dividida ciudad esté al centro de un emotivo debate con respecto a la mejor forma de alcanzar la paz con los palestinos, quienes reclaman la porción oriental de Jerusalén como su capital en el futuro. "Va a ser una elección sumamente ideológica``, dijo Menachem Hofnung, politólogo por la Universidad Hebrea. "Va a ser un referendo sobre el proceso de paz``.
El ex primer ministro Benjamín Netanyahu, cuyo conservador Partido Likud está adelante en dos encuestas periodísticas publicadas la semana pasada, dijo en fecha reciente que él no dividiría la capital. Su principal contendiente, la actual canciller Tzipi Livni, del centrista Partido Kadima, se ha negado a excluir la posibilidad de que se hable acerca del tema de Jerusalén en discusiones futuras con los palestinos, aunque hasta ahora ese punto se ha mantenido fuera de negociaciones en marcha que ella misma ha encabezado.
"Es un tema sumamente emocional. Y traza una línea muy clara entre el Kadima y el Likud``, dijo Hofnung. "El Likud va a jugar la carta de Jerusalén``.
Netanyahu derrotó a Shimon Peres, en las elecciones de 1996, en parte debido a que insinuó que este último dividiría Jerusalén. Desde entonces, el líder del Likud línea dura ha sacado a colación el tema en contra de rivales de izquierda o moderados.
Bajo cualquier definición, la ciudad está dividida. Una frontera invisible separa a dos pueblos diferentes con historias y aspiraciones divergentes, así como diferentes idiomas, culturas, religiones e identidades étnicas y nacionales. No obstante, Jerusalén es el icono en común, ofreciendo una validación simbólica de su existencia y futuro separados.
Entre 1949 y 1967, Jerusalén fue una ciudad dual. Israel controlaba el Oeste de Jerusalén, al tiempo que Jordania controlaba la Antigua Ciudad y sus importantes sitios religiosos a lo largo de los barrios árabes del oriente.
Durante la guerra de 1967, Jerusalén cayó bajo plena soberanía judía por primera vez en casi 2000 años. Muchos políticos israelíes se refieren comúnmente a ella como la "capital eterna e indivisa`` del estado judío, aunque la mayoría de los países del mundo consideran formalmente que las fronteras de la ciudad no están resueltas y mantienen sus embajadas en Tel Aviv. Después de 1967, gobiernos sucesivos de Israel construyeron áreas más allá de la Línea del Armisticio de 1949, expandiendo las fronteras de la ciudad, en parte como un esfuerzo con miras a expandir el control judío en áreas palestinas.
Los palestinos, que actualmente conforman el 34% de la población de Jerusalén, rechazan en su mayor parte la ciudadanía israelí y se niegan a votar en elecciones municipales.
En las conversaciones efectuadas en Camp David con el presidente Bill Clinton como anfitrión, en 2000, se informó que negociadores israelíes y palestinos estuvieron asombrosamente cerca de alcanzar un amplio acuerdo hasta que se vino abajo a causa de temas relacionados con la soberanía palestina sobre partes de Jerusalén y sus sitios sagrados para los musulmanes.
Desde esos días, muchos israelíes gradualmente han llegado a ver la ciudad como una clave para la paz futura con sus vecinos árabes, con base en información de analistas. "Los israelíes saben que no habrá un acuerdo de paz sin una solución al problema de Jerusalén``, dijo Oler Shelah, analista político. No obstante, las encuestas muestran que la opinión popular de Israel está dividida.
"En mi infancia, sentía que la ciudad estaba dividida. Esto se tiene que discutir y negociar, definitivamente``, dijo Eti Moallem, de 46 años, artista israelí que ha vivido durante toda su vida en Jerusalén pero no se ha aventurado al lado palestino de la ciudad en 30 años. "No quiero estar en un lugar donde no soy bienvenida``.
Muchos habitantes ya mayores que viven del lado judío del barrio dividido de Musrara, cerca de la Ciudad Antigua, se oponen a dividir la ciudad. "A ellos (los palestinos) no les agradan los israelíes, pero no tienen alternativa``, dijo Michael Shitrit, de 75 años de edad, quien ha vivido en el barrio desde 1951.
La violencia a lo largo de la última década también ha recrudecido las opiniones, particularmente en Jerusalén, que ha sido blanco de atacantes suicidas en repetidas ocasiones. Un atacante suicida mató a la sobrina embarazada de Sara Shitrit, mientras se dirigía a una cita médica para que le practicaran un ultrasonido. "Yo apoyaré (al candidato) que haga buenas obras y no alguien que traiga el estado árabe a mi puerta``, afirma.
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