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La formación profesional de Geithner es elogiada por propios y extraños Aparenta estar distraído, pero cuando expone supera a todos y nunca muestra estrés | Salvó a Bear Stearns, AIG y "hundió" a Lehman
THE NEW YORK TIMES
Timothy Geithner tiene 47 años y aparenta menos. Casi no tiene arrugas, es de sonrisa fácil y actitud tranquila. "Creo que, por naturaleza, Tim no siente estrés", comentó Robert Rubin, ex secretario del Tesoro durante el mandato de Bill Clinton.
Rubin, justamente, fue uno de los jefes de Geithner, antes de que éste tomara el timón de la Reserva Federal de Nueva York, en 2003. "Tiene una manera calma de actuar ante lo que sea que enfrenta y un irreverente sentido del humor".
Durante el último año, ha estado en el centro de la acción para abordar la crisis financiera, siendo el socio menor del secretario del Tesoro, Henry Paulson y del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke. Juntos, anduvieron a las corridas para salvar al emblemático ex banco de inversiones Bear Stearns, al gigante de las aseguradoras, American International Group (AIG) y a la empresa de servicios financieros globales y diversificados, Citigroup, mientras dejaron caer a Lehman Brothers, otro banco de inversiones de larga trayectoria.
Ahora, Geithner, quien fue elegido por el futuro presidente de Estados Unidos, Barack Obama para desempeñarse como secretario del Tesoro, pasará de un papel secundario a estar en la cabecera de la mesa, guiando las nuevas políticas económicas y el plan para rescatar al sistema financiero, que aplicará el gobierno que asumirá el 20 de enero.
Oriundo de Nueva York, se crió en Estados Unidos, Asia y África, ya que su padre trabajó como oficial de proyectos de desarrollo internacional del gobierno estadounidense. Gusta de la pesca de altura, de practicar surf y jugar al tenis. Uno de sus rivales en este deporte es Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro quien también integra el equipo económico del futuro gobierno.
Geithner no es economista -egresó de la Universidad de Dartmouth con títulos en asuntos de gobierno y estudios asiáticos, y de la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, con un Master en economía internacional- pero tiene un profundo conocimiento de las políticas monetaria y fiscal y amplia experiencia en temas de comercio internacional. Antes de encarar la actual crisis, tuvo intensa participación en las acciones que realizó Estados Unidos, durante el gobierno de Clinton, para el rescate financiero de México, Indonesia, Corea del Sur, Tailandia y Brasil. Pese a haber sido miembro de una administración del Partido Demócrata, ha forjado buenas relaciones con el Partido Republicano, ya que es visto como un hombre con enfoques y actitudes que van más allá de su adhesión partidaria.
Experiencia en el campo de la economía y las finanzas, no le falta. Entre 2001 y 2003, antes de acceder a la presidencia de la Reserva Federal de Nueva York, trabajó en el Fondo Monetario Internacional, y con anterioridad actuó en distintos cargos en el Departamento del Tesoro, incluyendo el de subsecretario para Asuntos Internacionales, entre 1999 y 2001.
"columbo". Geithner tiene un irónico sentido del humor y una natural humildad. En un desayuno realizado a comienzos de 2007, en el Consejo de Relaciones Exteriores, en Nueva York, le preguntaron si podía comentar el eventual impacto que podría tener el valor de la moneda china en el déficit comercial de Estados Unidos. "Para ser escueto: no", respondió con una sonrisa maliciosa. El salón se inundó de risas. Puntualizó que había pasado sus años juveniles preparando cartillas de instrucciones para los nuevos secretarios de Tesoro, en las que indicó que, "bajo ninguna circunstancia", debían responder preguntas referidas al tipo de cambio.
Al mismo tiempo, su capacidad intelectual queda expuesta y definida por respuestas de la longitud de un párrafo. Durante ese mismo desayuno, cuando fue preguntado sobre los factores que podían afectar el estatus del dólar como moneda de reserva, un animado Geithner respondió: "es una gran pregunta" y comenzó su respuesta, recordando un trabajo académico que leyó hace 15 años sobre el tema, citó la tesis que se desarrollaba en esas páginas, explicó la lógica que tenía y recordó la última línea del trabajo, como un asiduo concurrente al cine puede tener presente la última línea del diálogo de "Lo que el viento se llevó".
"Tiene una reacción al estilo Columbo", comentó Annette Nazareth, integrante de la Comisión de Valores, que conoce a Geithner desde que trabajó en el Departamento del Tesoro. "Parece que estuviera distraído y sin escuchar, pero de pronto dice: `Bueno, no sé mucho de este tema…` Y, empieza a analizarlo. Una se da cuenta que cinco párrafos después hay una lógica que conecta todo lo que ha explicado. También se da cuenta que el joven que parecía no saber nada, simplemente superó a todos".
Nazareth destaca, asimismo, que a "Tim le encantan los proyectos y los envuelve de tal manera que todo el mundo quiere participar".
RAPIDEZ. Los casi dos meses que tiene por delante hasta que Obama asuma la Presidencia, pueden resultar extraños, a tal extremo que las personas que conocen bien a Geithner coinciden en señalar que en poco tiempo dejará el cargo en la Reserva Federal de Nueva York -allí gana US$ 398.200 anuales y como secretario del Tesoro cobrará la mitad, ya que recibirá US$ 191.300 anuales- para poder trabajar con anticipación en el desarrollo del plan de estímulo a la economía que los asistentes del Presidente electo están coordinando con los líderes del Partido Demócrata en el Congreso, con la esperanza de que pueda ser aprobado antes de la asunción del nuevo gobierno.
Su inmersión en los hechos definitorios de la crisis y sus estrechos vínculos con Paulson y Bernanke, dos jerarcas designados por el presidente George W. Bush, darán una vital sensación de continuidad en el esfuerzo de rescate, de acuerdo con lo que indicó Obama, el lunes pasado, en Chicago, al presentar a los integrantes de la futura conducción económica.
"Tim no perderá tiempo para acelerar a la velocidad necesaria", afirmó Obama. "Comenzará su primer día en el cargo con un conocimiento único de las fallas actuales de los mercados y una visión clara de los pasos que debe dar para revivirlos".
Expertos coinciden en señalar que deberá tomar una serie de decisiones difíciles, en rápida sucesión, respecto de cómo avanzar con el esfuerzo de rescate que ha estado marcado por la tensión política y creciente confusión, debido a que el actual secretario Paulson parece ser rehén de los hechos. Deberá hacerlo en la vorágine de una crisis económica que se profundiza, tanto en Estados Unidos como en el exterior, que puede limitar sus opciones. Si bien tiene experiencia de crisis pasadas, los economistas que lo conocen admiten que poco de lo que hizo pudo prepararlo para la magnitud de la responsabilidad que asume.
"Es difícil pensar en un momento de la historia, en el que un nuevo Secretario del Tesoro haya tenido que empezar en una situación como la actual", indica Kenneth S. Rogoff, profesor de economía en la Universidad de Harvard. "Es un cargo de increíble responsabilidad. Debe dar nueva forma al sistema financiero, sin pausa". Rogoff reconoció que el rescate de Citigroup tranquilizó a los mercados financieros como una "medida que atempera", pero que requerirá pasos adicionales.
El año pasado, Geithner leyó un libro sobre la incertidumbre y la profesión médica. Es un tema familiar para él. Cuando Robert Rubin finalizó su actuación como secretario del Tesoro, Geithner le entregó una lista titulada "La Doctrina Rubin de finanzas internacionales". ¿El principio número uno? "La única certeza en la vida, es que nada es seguro".
En el sector financiero tienen la esperanza de que Timothy Geithner reoriente el plan de rescate a su enfoque original; o sea, la compra de activos en dificultades vinculados a las hipotecas fallidas, de los bancos. El futuro secretario del Tesoro ha expresado su apoyo a esa estrategia, que el actual secretario Henry Paulson, puso en duda, en los últimos días.
Otro cambio sería con respecto a Paulson es que Geithner es de la idea de tomar medidas ante la gran cantidad de créditos que tienen personas de dudosa capacidad de pago. Cree que ello significará un impulso sicológico para el país y ayudará a resolver la inseguridad en los mercados financieros, mediante la creación de elementos de apoyo a los precios de las viviendas.
impuestos. Pero si hay algún aspecto misterioso respecto del futuro jefe del Tesoro, son sus enfoques sobre los temas impositivos, coinciden en señalar ejecutivos del sector financiero. Debido a que transcurrió gran parte de su carrera en economía internacional antes de pasar al banco central, no ha dicho casi nada sobre su posición den temas como impuestos a las ganancias de capital y dividendos.
Coinciden en que habrá cambios sustanciales en el estilo de conducción respecto de lo que ha hecho Paulson. "Geithner tiene una formación diferente: ha recibido un entrenamiento profesional mucho más estudioso y tranquilo", dijo un ex jerarca del Tesoro, que conoce a los dos.
En su futuro cargo, asumirá la enorme tarea de combinar la supervisión del sistema financiero y el programa de rescate, el proceso de poner en vigencia y desarrollar el plan estímulo económico que anunció Obama y la definición del presupuesto anual. Algunos advierten posibilidades de tensión entre Geithner y Lawrence Summers, si éste, debido al acceso que tendrá al futuro presidente, y por su estilo agresivo, dominara los debates internos del gobierno en los temas presupuestales e impositivos.
Lawrence summers
Ex secretario del Tesoro durante el gobierno de Bill Clinton -o sea, ex jefe de Geithner-, será el próximo director del Consejo Económico Nacional. Tendrá línea directa con el presidente Barack Obama. Se le reconoce por su solvencia, pero también por su vehemencia.
Peter Orszag
A él le corresponderá apelar a las tijeras para recortar los gastos innecesarios y asegurarse de que los gastos necesarios sí funcionen. Dejará su actual cargo como director de la Oficina de Presupuesto del Congreso, para pasar a la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca
Paul Volcker
A sus 81 años y en perfecta lucidez, llega a aportar su experiencia y algo más. Ocupó la presidencia de la Reserva Federal en años particularmente difíciles, contribuyendo a la recuperación económica de los `80. Presidirá un consejo nuevo, la Junta de Asesoría Presidencial.
En marzo de 2008, Timothy Geithner negoció y armó el acuerdo que permitió que JP Morgan adquiriera a Bear Stearns, con la crucial ayuda de un crédito de la Reserva Federal por US$ 29.000 millones. En ese momento, algunas voces críticas dijeron que los términos del acuerdo eran demasiado generosos y que Geithner, quien no tenía experiencia en los asuntos de la banca privada y las finanzas, dependió demasiado de las figuras líderes de Wall Street para que le enseñaran los trucos necesarios. Pero, quienes lo defendieron, sostuvieron que sin el rescate, todo el sector financiero hubiese sido perjudicado y también sufriría la economía en general.
En junio hizo un llamado para renovar las regulaciones del sector financiero, declarando que el sistema actual de supervisión es "confuso" y genera incentivos "perversos" para los participantes financieros. Un mes después, al dar testimonio ante el Congreso, dijo que se necesitaba más supervisión de las autoridades federales. Mientras, la confianza en los mercados de créditos continuaba erosionándose, a medida que los bancos de inversión -desde el estallido de la crisis en septiembre dejaron de serlos y pasaron a ser bancos comerciales- registraron enormes pérdidas en un trimestre y caídas del valor de sus activos.
El 12 de septiembre, cuando resultó evidente que el banco de inversiones Lehman Brothers enfrentaba la quiebra, Geithner convocó a las cabezas de las principales instituciones financieras para un reunión urgente en la sede de la Reserva Federal de Nueva York. Les pidió que revisaran el grado de exposición que tenían con Lehman Brothers y desarrollaran planes de contingencia ante la posibilidad de que el gobierno tuviera que organizar una liquidación ordenada de esa empresa. Él y jerarcas del gobierno hicieron saber con la reserva del caso, que el gobierno no realizaría un rescate.
Su desempeño ha merecido críticas de algunos analistas, algunos de ellos encumbrados como Christopher Whalen, de Institutional Risk Analytics. Para ellos, el desenlace de AIG, Lehman y Bear Sterns no fueron sino fiascos. Whalen fue duro: "Geithner merece pasar a retiro y no recibir un `ascenso`".
Pero otros lo han elogiado mucho; entre ellos el actual secretario del Tesoro, Henry Paulson, quien solo tiene palabras laudatorias para Geithner: "Tengo la más alta consideración por Tim, por su juicio y creatividad, que han sido decisivos para diseñar e implementar las acciones que hemos tomado para proteger y fortalecer nuestro sistema financiero". the new york times
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| Foto: El País. |
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