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Testimonio. La fuga del ex rehén y sus 8 años de cautiverio
BOGOTÁ EL PAÍS DE MADRID
Y AGENCIAS
Gritaba como loco del otro lado del río y los militares no le prestaban atención, creían se trataba de un borracho. Hasta que su acompañante levantó el arma y lo reconocieron, era el político Óscar Tulio Lizcano, secuestrado hace 8 años por las FARC.
Para no enloquecer en la selva, pues mucho tiempo tuvo prohibido hablar con sus carceleros, Lizcano, que escapó de las FARC el domingo con la ayuda de un guerrillero, clavó tres palos en el suelo, les puso nombre y les dio clases. Les hablaba de política, literatura y economía.
Esta historia, es la que más conmovió ayer a su hijo, el congresista Mauricio Lizcano. La contó en la clínica Valle del Lili de Cali, donde ambos lloraron al abrazarse. El parte médico habla de desnutrición, deshidratación y leptospirosis: una enfermedad que se transmite por la orina de los animales.
El paciente Lizcano tiene controladas las visitas, pero contó por teléfono a radio Caracol de Colombia su drama: "Después de tanta humillación", relata, "he vuelto a sentirme humano".
"Viejo, usted se va a morir", le dijo hace una semana el guerrillero apodado Isaza. "Lo voy a sacar de aquí", de dijo este hombre de 28 años que estaba al mando de sus carceleros. Lizcano no le creyó, pero sabía que era la única opción que tenía. La situación creada por el asedio militar a la zona era desesperante. Oían pasar los aviones sobre su cabeza y se aguantaban el hambre porque el Ejército había cortado los caminos.
El pasado miércoles por la noche se le acercó Isaza con la excusa de jugar al ajedrez. "Hoy es la oportunidad de salvarse; por la noche lo recojo. ¡Nos vamos!". A las nueve fue a buscarlo. Lizano no lo pensó dos veces. "O me moría o me salvaba", recordaba ayer. Caminaron despacio, sin dejar huellas. Isaza conocía de memoria ese retazo de selva en el Choco.
"Me tomaba de la mano, me llevaba remolcado". Pero Lizcano, con fiebre y los pies hinchados por la flebitis tropezaba, se caía, se le enterraban las botas en los fangales. En un momento sintió que no podía más. "Sálvese usted; no soy capaz de responderle" le dijo a Isaza, que lo ayudó a levantarse.
El domingo divisaron al otro lado de un río un puesto militar -uno de los muchos colocados en los últimos meses para cercar la zona. "¡Ejército!, ¡Ejército!", grito Lizcano. No le hicieron caso; "pensaron que era un borracho". Le dijo entonces a Isaza: "muestre su fusil", Isaza lo alzó, Lizcano gritó su nombre, los soldados reaccionaron, -algunos se tiraron al río-, los auxiliaron.
Más tarde llegó el general Montoya en un helicóptero.
A Isaza le espera una gran recompensa, refugio en Francia con su novia ex guerrillera que escapó hace cuatro meses.
Pese a su salud Lizcano asistió ayer a una reunión en la brigada militar. Desde el primer momento, en sus charlas, sacó a relucir, citas de autores famosos. Los libros y la radio fueron su refugio. Un comandante, "muy actualizado" autodidacta, leía mucho y le pasaba los libros que iba terminando: Margaret Yourcenar, Nelson Mandela, Homero. Le duele haber dejado tirados en la selva, 20 poemas que le escribió a "balcerita", su esposa Martha. Durante estos ocho años estuvo muy enfermo, ocho veces le dio paludismo, en una de ellas se le paralizó medio cuerpo.
Él era su propio médico; también el de sus carceleros cuando le permitían opinar.
Las condiciones de cautiverio no fueron siempre iguales. Los primeros tiempos -se lo llevaron el 5 de agosto del 2000- permanecía de seis a ocho meses en el mismo campamento. Con la llegada del presidente Álvaro Uribe al poder sintió el cambio: empezó el acoso militar, debían moverse permanentemente.
A comienzos del año otro guerrillero le ofreció ayuda para fugarse. En una noche lluviosa se acercó, le tomó con rudeza la mano y le dijo: "póngase las botas, ¡nos vamos!" A Lizcano, por su estado, le dio miedo intentarlo. "Sentí pánico no estaba preparado". Lizcano tuvo suerte. El insurgente se fue solo, lo descubrieron y lo fusilaron; tenía apenas 17 años.
Bogotá | El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, calificó ayer de "provocado rescate" la fuga del ex congresista Óscar Tulio Lizcano.
"El provocado rescate de ayer, obra de la Policía y del Ejército en su empeño conjunto, que operó bajo el esquema que nos habíamos propuesto del bloqueo humanitario a grupos terroristas responsables del cautiverio de secuestrados, es un ejemplo de eficacia y de transparencia", señaló Uribe. En un discurso ante militares, el mandatario reveló que antes de la fuga de Lizcano con uno de sus captores, "ya se tenía identificada la zona, se venía trabajando con mucho esmero por parte del Ejército y de la Policía, se hizo un cerco humanitario y se tuvo todo el cuidado para que el cerco fuera eficaz".
"En la planificación habíamos dicho: ofrezcamos a los guerrilleros que tomen la decisión de abandonar las FARC y de traer consigo a los secuestrados, la posibilidad de que disfruten de la libertad y de que reciban una recompensa. Gracias a Dios, todo operó", agregó el presidente. AFP
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