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Detenidos. Los delincuentes cayeron en fulminante acción de la Policía
GUSTAVO TRINIDAD
"¿Qué es esto?", alcanzó a preguntar la empleada de una barraca de cerámicas cuando la gente que estaba en la parada se abalanzó para dentro del local y se tiraba al piso.
Un segundo después, antes de que nadie le contestara, ya estaba escuchando los disparos que sacudieron la esquina de Batlle y Ordóñez y Burgues, en el Cerrito de la Victoria a las 16 horas de ayer, con decenas de personas en las calles.
A 30 metros de la barraca dos hombres habían atacado a un remesero que llevaba el dinero a depositar a un banco y baleado a su custodia, un policía retirado de 63 años. Tres balas impactaron en la barraca y cruzaron una parada de ómnibus. Salvo el custodia, que recibió un disparo en la cadera, de milagro no hubo otro heridos. Dos balas rompieron los vidrios de las ventanas del local y una tercera impactó en cerámicas que estaban en exposición.
Los comercios se llenaron de gente y gritos. Las personas se tiraban literalmente hacia adentro, huyendo del intenso tiroteo.
"Esto parecía un campo de guerra, todo el mundo en el piso, yo me asomaba y me gritaban que me bajara. Uno de los que entró al local se asomó por la ventana justo cuando la bala rompió el vidrio, ese muchacho nació de nuevo", contó la empleada de la barraca.
Los rapiñeros venían siguiendo a la camioneta con la remesa por la avenida Batlle y Ordóñez, cuando se detuvo en los semáforos le cerraron el camino. La moto enduro de alta cilindrada en la que viajaban los delincuentes se acercó por la ventanilla del chofer. Lo encañonaron y exigieron el dinero. El remesero, de una empresa de golosinas, se negó a entregarlo y efectuaron un disparo que hirió al custodia.
En ese preciso momento dos móviles, uno de Radio Patrulla y otro de la Seccional 16a. donde iba el titular de esa dependencia, el comisario Carlos Porro, pasaban por el lugar. Así se inició el tiroteo.
capturas. Uno de lo rapiñeros fue reducido enseguida, pero el otro que huyó tirando el casco de moto en un contenedor de basura, fue perseguido y disparó sobre los uniformados.
No llegó a correr cien metros que también fue capturado cuando los policías lograron cerrarle el paso con sus vehículos.
Les incautaron un revólver calibre 3.57 y la moto. Anoche pasaron a la Brigada de Asaltos de la Dirección de Investigaciones donde eran indagados por otras rapiñas y arrebatos.
Fuentes de la investigación indicaron que se trata de dos jóvenes de 18 años que no registran antecedentes penales, pero que se tiene la convicción que son autores de varios atracos y arrebatos. Tampoco descartan nuevas detenciones para las próximas horas.
En este sentido para la Policía es evidente que manejaban información acerca de la hora y el recorrido que se realizaría con la remesa y también se investiga en el entorno de la empresa sobre gente que pudiera tener acceso a esa información.
En tanto el custodia, un suboficial retirado, que recibió un impacto a la altura de la cadera, estaba internado en estado reservado pero sin riesgo de vida.
pánico. Los pisteros que trabajan en la estación de servicio a metros de donde fue interceptada la camioneta no se la llevaron de arriba. "No vimos nada porque nos dio pánico, acá había un camión cargando los surtidores y una bala o una chispa nos podía hacer volar a todos. Corrimos para el fondo del local rezando para que no pasara nada", contó uno de los pisteros en diálogo con El País.
"Estábamos adentro y escuchamos los tiros, pero en un primer momento pensamos que eran cohetes o algo así, uno nunca se imagina que esto pueda pasarle cerca", comentó el encargado de una farmacia. "Pero enseguida se llenó de gente y nos dimos cuenta que la cosa iba en serio, así que nos metimos atrás del mostrador".
A otros el tiroteo les cambió los planes que tenían para la tarde.
"Yo estaba de espaldas y sentí como un zumbido y veo que se rompe el vidrio de la ventana de enfrente. Cuando me di vuelta vi los patrulleros y las corridas de todo el mundo. No sabía dónde meterme y atiné a esconderme atrás de un árbol", contó un hombre que esperaba el ómnibus para el Centro en la parada de Burgues.
Pero la curiosidad pudo más y se quedó a ver la captura que comentó con otras personas, por lo que se le hizo tarde para el mandado. "No importa, esta noche tengo algo para contar en casa", se consolaba entre divertido y aliviado.
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