Como todos los años en las oficinas de Montevideo —principalmente las del centro y Ciudad Vieja— se repitieron dos tradicionales costumbres de estas fechas: romper los almanaques del año que terminan y tirarlos por las ventanas, y también arrojar agua para mojar a los distraídos transeúntes que circulen por las vacías veredas.
También en el Mercado del Puerto se realizó otro tradicional festejo de fiestas. Miles de personas se juntan a beber y mojar con cerveza y sidra a todos los que se atrevan a acercarse al popular sitio.