Una de las particularidades del año que termina es que la cantidad de ocupaciones volvió a bajar y las cifras regresan a los índices previos a este período de gobierno. En 2008 se registraron 20 ocupaciones, lo cual implica una reducción en términos absolutos, así como en relación al número de conflictos, en comparación a los tres años anteriores.
Las ocupaciones de 2008 representaron el 14% de los conflictos, cuando en 2005 fueron el 25%, en 2006 el 23% y en 2007 el 19%. En cambio, en 2004 -el último año de gobierno de Jorge Batlle- las ocupaciones habían representado el 12% de los conflictos laborales.
De todos modos, en 2008 hubo un hecho distinto: un conflicto en la industria metalúrgica durante la negociación salarial incluyó la ocupación de 150 fábricas en septiembre.
CIFRAS. Durante 2008 la conflictividad laboral fue en aumento y llegó a niveles "relativamente altos", indica el informe anual que realiza la Universidad Católica.
El índice promedio anual de conflictividad fue 32% superior al de 2007 y el índice sectorial (que sólo considera los conflictos de rama y empresa, excluyendo los paros generales) fue 12% superior, considerando el año hasta el 15 de diciembre.
La conflictividad comenzó con niveles muy bajos al comienzo de este gobierno y aumentó año a año. De todos modos, los niveles actuales de conflictividad están muy lejos del pico mayor de los últimos años, en 1995. En 2008 el pico se registra en agosto y octubre, cuando se negociaba en los consejos de salarios.
La conflictividad bajó a medida que empezaron a surgir acuerdos. De hecho, este año los conflictos por reivindicaciones salariales fueron los predominantes y representaron el 59% del total de la conflictividad sectorial. Le siguieron los conflictos por mejores condiciones de trabajo, entre los que resaltan los paros de la construcción debido a fallecimientos. Luego están los paros en la enseñanza en rechazo a la ley de educación, los paros de la banca por la reforma de la Caja Bancaria y los paros de Pluna.
En 2008 hubo 148 conflictos, se perdieron 1.316.000 jornadas laborables y se involucraron 1.362.000 trabajadores. Hubo un aumento en los paros generales en relación a años anteriores. Se realizaron cinco paros generales y en agosto se concretó el primer paro de 24 horas de este gobierno, decisión en la que sindicalistas comunistas y radicales se impusieron frente a las demás corrientes.