MATÍAS CASTRO
Debido a cuestiones más bien negativas, Tom Cruise también es otro de los grandes personajes para este fin de año farandulero. Nadie daba dos cobres por su carrera (esto es un decir, claro, porque además de tener millones, tiene productores y socios dispuestos a hacer grandes negocios con él) hasta hace poco. A comienzos del año se dijo de todo sobre él, a raíz de un libro donde prácticamente se aseguraba que era un fanático religioso cienciólogo.
Se criticó por anticipado su última película, aunque cuando la vieron los más duros matizaron sus opiniones. El fin de semana nos enteramos que, además, su familia recibió amenazas de muerte, cosa que les ha puesto sus vidas patas arriba al aumentar sus medidas de seguridad. Aparentemente la amenaza proviene de algún grupo anti iglesia de la cienciología, religión de la que Tom es uno de los más famosos impulsores.
Pero Tom no se cansa. Ayer, sin ir más lejos, dijo que planea tener siete hijos más. ¿Y su esposa? En realidad no se sabe qué piensa Katie Holmes, pero podemos estar seguros que los planes de él son esos. Hasta ahora él tuvo dos hijos adoptados con Nicole Kidman y una hija natural, Suri, con Katie.
"Quiero diez hijos. Amo a los niños. Me siento afortunado de verdad de tener dos adolescentes y una hija de dos años y medio. Es una gran dinámica", dijo al diario inglés The Sun. Ya hemos visto a Tom en acción, y conocemos su tendencia a entusiarmarse y a actuar de formas exageradas y eufóricas. Hasta hoy nos reímos de su pasaje hace años por el programa de Oprah Winfrey, cuando se puso a saltar como un loco gritando "¡Amo a Katie Holmes!". Más o menos así de eufórico parece estar ahora con sus hijos. Al menos los niños le dan cierto escudo frente al mal período que ha venido atravesando en lo profesional y personal.