Henry Segura
Es difícil ser diferente dentro de una saga que está matrizada por años de éxitos populares. Pero el reto es asumido con gran puntería por los productores que optaron por un director que jamás había incursionado en el cine de acción y que transitaba más bien por experiencias próximas al cine de autor. De esa manera redondearon la propuesta que habían iniciado con el cambio de protagonista en la anterior Casino Royale, apostando a un actor que ofrece un perfil más complejo a un personaje más bien simple.
El resultado es bastante más disfrutable que la película anterior, a la que Quantum continúa en su línea argumental. Tras el asesinato de quien fuera su pareja, el agente queda fuera de los controles de la agencia de inteligencia a la que pertenece, decidido a llevar adelante su propio plan de justicia. Lo que ocurre es una verdadera cacería a los integrantes de una organización que desde las altas esferas del poder intenta apoderarse de tierras bolivianas supuestamente estériles. La sombra de la venganza transforma a Bond en un individuo de violencia descontrolada, con algunos extremos de crueldad que hasta ahora no aparecían en la serie. Y se nota doblemente porque forma parte de ese proceso de "maduración" de los personajes y de un acercamiento a la realidad con una historia posible. Ya no está el ganador de mano limpia y su lugar lo ocupa un ser sacudido desde su propia intimidad.
Este es el segundo de cuatro films pactados por Daniel Craig. Se comenzó a trabajar sin tener un guión previamente establecido, lo cual impuso una forma de trabajo también distinta con respecto a las experiencias anteriores. No va a ser fácil continuarla.
007 quantum
Ficha:
Inglaterra 2008. Título original: Quantum of solace. Director: Marc Forster. Guión: Paul Haggis, Neal Purvis, Robert Wade. Fotografía: Roberto Schaefer. Montaje: Matt Cheese, Richard Pearson. Música: David Arnold. Elenco: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Judi Dench, Giancarlo Giannini, Gemma Arterton, Jeffrey Wright.
Atención a...
Las dos persecuciones que enmarcan toda aventura de la fábrica Bond. La de apertura transcurre en Siena y la de cierre ocurre en suelo "boliviano" (México y Chile en realidad) en dos etapas: una en avión y otra en medio de un terrible incendio.