Parsimonia

Ancap contrató un seguro de precio para la compra a futuro de petróleo. A través del mismo, el Ente se asegura petróleo a pagar entre 54 y 95 dólares el barril, en adquisiciones de 450.000 barriles mensuales entre enero y junio de 2009. Pero la cuestión es que el petróleo se está cotizando a apenas algo más de 30 dólares el barril y ya el promedio, en lo que va de diciembre, fue de 43,06 dólares.

Es decir que Ancap está pagando, innecesariamente, un sobrecosto en cada embarque de crudo. Esto, normalmente, en una empresa de otras características, llevaría a plantearse de inmediato si no se debería rescindir el seguro. Claro que Ancap es Ancap y su presidente se molestó perceptiblemente cuando representantes de la oposición sugirieron dicha rescisión.

El señor Raúl Sendic dijo que no habían contratado el seguro viendo a una curandera o a un mago y que, como el seguro culmina en junio de 2009, lo va a mantener hasta entonces y recién llegada esa fecha, "será hora de realizar balances sobre la compra a futuro de combustible". Nada de apurarse. Al fin de cuentas, Ancap es estatal y es el pueblo uruguayo el que paga.

Se mantiene la parsimonia habitual. La misma que preside tantas otras actitudes de los jerarcas del Ente. Por ejemplo, cuando llega el momento de bajar el precio de los combustibles. Si el petróleo sube, Ancap se apresura a subir dichos precios. Pero si desciende, se toma su tiempo y hasta mantiene el seguro de precio para las compras a futuro.

Ancap, en los primeros diez meses de 2008, tuvo una pérdida de US$ 18 millones. Es más, en los últimos tres años de gobierno frenteamplista, este Ente ha presentado tres ejercicios seguidos de pérdidas. El gobierno argumenta que esto se debe al incremento que ha tenido el precio del petróleo. Ahora, ese precio cayó de cerca de 150 dólares cada barril a poco más de 30. ¿Qué va a pasar? Por ahora lo que se ve es que el seguro de precio se va a mantener y los precios de venta al público de los combustibles, según Sendic recién serán reajustados en el 2009.

Así van las cosas y a nivel oficial, aparentemente todos satisfechos. Casi como en la memorable fábula de la cigarra y la hormiga.

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