LAUREANO BUTTENBENDER
La crisis global y la sequía no lograron doblegar la intención de siembra de los cultivos de verano y la soja crecerá 40% con relación a la zafra anterior, confirmando un aumento del área por noveno año consecutivo.
Los resultados de la Encuesta Agrícola de Primavera presentados por la Dirección de Estadísticas (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), confirmaron, para cultivos de invierno, el récord absoluto de producción de trigo en la historia del cultivo con 1,357 millones de toneladas. En cultivos de verano, revelaron un sorprendente crecimiento de la intención de siembra de soja que alcanzará las 645.000 hectáreas.
La superficie sembrada con trigo, cebada cervecera y ave- na para grano, fue estimada 620.600 hectáreas. Es la mayor del último decenio y superando en 4,5% la intención manifestada por los productores en julio pasado.
En el caso del trigo, la superficie alcanzada por el cultivo fue de 475.500 hectáreas, con lo que se duplica el área de la zafra pasada y para encontrar un área superior hay que remontarse a la campaña de 1976/1977 en la que se sembraron 543.000 hectáreas.
El rendimiento por hectárea fue de 2.853 kilos, muy similar al del año anterior, por lo que la producción de 1,357 millones de toneladas de trigo sólo es explicada por el aumento extraordinario de la superficie cultivada. Hasta la fecha, la mayor cosecha de trigo se había registrado en 1956 con 854.000 toneladas en un área cultivada de 787.000 hectáreas, con un rendimiento promedio de 1.085 kilos por hectárea.
CEBADA. Para la cebada, la DIEA estima un área de casi 130.000 hectáreas y, a pesar de ubicarse 6% por debajo de la zafra anterior, es una de las más altas de los últimos diez años.
Lo más sobresaliente en el caso de la cebada es la recuperación de los niveles de rendimiento del cultivo que alcanzaron los 3.152 kilos por hectárea, luego que, en la zafra pasada, estuvieran cerca de 900 kilos por debajo de su promedio. La cosecha total se ubica en las 410.000 toneladas, sólo superada por la zafra 2006/2007.
Entre el 24 de noviembre y el 12 de diciembre pasados, fecha en que fue realizada la encuesta, las tareas de cosecha presentaban un grado de avance importante, habiéndose trillado el 64% del área de trigo y el 87% del área de cebada, a la vez que el rendimiento esperado para las chacras remanentes es similar al de lo trillado.
Verano. La intención de siembra de soja, maíz, girasol y sorgo para este verano fue estimada por DIEA en 914.000 hectáreas, 300.000 más que el año anterior, con aumentos del área en todos los cultivos.
La soja sigue siendo el principal cultivo y continúa la expansión que registra, sin interrupciones, desde el año agrícola 2000/2001, alcanzando en esta zafra las 646.000 hectáreas.
En la encuesta anterior de DIEA, realizada en junio pasado, los productores habían manifestado una intención de siembra de soja para este verano de 501.000 hectáreas, por lo que en los últimos seis meses, en medio de la profundización de la crisis financiera mundial y soportando una de las sequías más intensas de los últimos años, se aumentó en 150.000 hectáreas esta intención.
A nivel técnico, las explicaciones de este comportamiento se buscan en el aumento de la modalidad de venta anticipada del grano.
MAÍZ. Aumenta por cuarto año consecutivo registrando, con 112.400 hectáreas, la mayor siembra de los últimos 10 años y constituyéndose en el segundo cultivo de verano.
El girasol, con 67.000 hectáreas, duplica el área de la zafra pasada, aunque aún se está muy lejos de los niveles del período 2001-2005.
En el caso del sorgo granífero, se verifica un aumento considerable, 2,7 veces el área anterior, si se concreta la intención de 89.200 hectáreas, lo que ubica a esta zafra como la mayor de los últimos 10 años.
La cosecha maicera 2006/07 marcó un récord histórico (338.000 toneladas) y por primera vez en los últimos 20 años, se lograron niveles levemente excedentarios de la demanda interna.
El área sembrada había crecido 20% -según estimaciones de la misma DIEA- y los rindes también fueron récord, porque los productores levantaron un promedio de 5,8 toneladas por hectárea, favorecidos por las buenas condiciones climáticas y una creciente adopción de tecnología en este cultivo.
En la pasada zafra se exportaron 98 mil toneladas de maíz y se debieron hacer importaciones para poder satisfacer la demanda interna del grano.
DATOS. A la fecha de la encuesta, según estableció la fuente, se habían sembrado 338.000 hectáreas de cultivo de verano, lo que equivale a 37% del área total de siembra. El avance de las siembras de primera oscila entre 88% de la intención total para maíz y 59% para el caso del sorgo.
Las siembras de segunda presentan un retraso importante y sólo en el girasol se había logrado sembrar más de 10% del área total planificada.
El reciente informe de DIEA advirtió que las lluvias ocurridas a fines de noviembre y primeros días de diciembre, resultaron insuficientes y no alcanzaron todas las zonas de producción, por lo que, de persistir el déficit hídrico, se abre una interrogante en cuanto al cumplimiento de lo planificado por los productores.
De todos modos las lluvias cambiaron el ánimo de los productores que comenzaron a mirar el panorama de otra forma y, en muchos casos, se dedicaron a plantar al tener un poco más de humedad en el suelo. En el caso de los cultivos de verano, las semillas y los fertilizantes, ya estaban compradas.
Encuesta DIEA causó sorpresa en técnicos
Para Gonzalo Souto, técnico de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa), los datos presentados por DIEA, por un lado generan cierta sorpresa a partir de la confirmación de una expectativa de crecimiento muy marcado. El entorno para el negocio sojero cambió mucho a partir del escenario que surgió después de la crisis y en un contexto local como el de la sequía, con pronósticos de un verano de continuidad de esa situación.
Según Souto, esto hacía pensar que la intención de siembra que se recogió en julio fuera corregida a la baja en diciembre o se verificara un cambio en el perfil de cultivos, pero nada de eso ocurrió.
El técnico dijo que además de estas sorpresas, que habrá que ver cómo transcurre el ciclo de desarrollo de los cultivos para ver el resultado final, la encuesta mostró varias confirmaciones del proceso de la agricultura en el último decenio.
Uno de los datos que confirma esto es la fuerte presencia de siembra de segunda y la baja proporción de praderas asociadas a cultivos de invierno.
Nuevo modelo agrícola
En el caso de la soja, el área de segunda (368.100 hectáreas) supera a la de primera (277.400 hectáreas), mientras que la siembra de praderas asociadas fue de 46.000 hectáreas, menos del 50% del promedio.Según Gonzalo Souto, técnico de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) esto confluye en la confirmación de un modelo de agricultura continua con menor alternancia con praderas. El grano es el princi-pal cultivo oleaginoso del país y está mostrando un crecimiento continuo en los últimos ejercicios agrícolas.