Un voraz incendio que se desató en el depósito del local consumió un supermercado de grandes dimensiones ubicado en Dámaso Antonio Larrañaga y Sebastián El Cano, en el barrio Pérez Castellano.
A pesar de lo espectacular de las llamas, que alcanzaron varios metros de altura y llegaron a salir por los techos, no hubo que lamentar lesionados. Si bien faltan las pericias del departamento especializado de Bomberos, según testimonios de los empleados todo comenzó sobre las 18.30 horas en el depósito del primer piso de 60 metros por 20 y por una chispa caída en el papel higiénico allí almacenado .
La alta combustibilidad de los materiales y su cantidad dada la fecha de las fiestas, hizo que el fuego se extendiera rápidamente a toda la planta. Unos 50 funcionarios y clientes fueron evacuados a tiempo.
De inmediato se dio aviso a Bomberos, que dada la magnitud envió un tren completo de incendios al lugar.
También llegaron varias ambulancias, móviles de la Seccional 13a. y de Policía de Tránsito. Se cortó el tránsito por Dámaso Antonio Larrañaga, ex Centenario. El comando de la Dirección Nacional de Bomberos llegó al lugar y rápidamente comenzaron la primera evaluación para disponer la forma de atacar al fuego.
Lo peor era la existencia de garrafas, los tanques de gas de las cámaras frigoríficas y combustible que había dentro del local. Cerca de 40 bomberos con máscaras de oxígeno comenzaron a atacar el fuego desde varios frentes. Decenas de vecinos que se acercaron a ver el "espectáculo" fueron mantenidos a distancia.
refuerzos. Al tiempo se pedían camiones cisterna de OSE para apoyar los hidrantes que peligraban no dar abasto. También se utilizó un hidroelevador, que tiene una escalera mecánica y que permitió trabajar contra el fuego desde las alturas y controlar las llamas que salían por el techo. Un equipo de UTE cortó la electricidad evitando que todo el barrio se quedara a oscuras.
El momento de mayor tensión se vivió cuando comenzaron a escucharse explosiones pero luego se comprobó que no eran las garrafas sino cajas de antisudorales en spray y otros elementos de perfumería. Varios bomberos lograron introducirse entre el denso humo y comenzaron a sacar las garrafas por una puerta lateral. Varias casas de la manzana estuvieron amenazadas, pero finalmente el fuego no las alcanzó.
Una hora más tarde el fuego había sido controlado pero no extinguido y sobre las 20 horas ya quedaban pocos focos.
El hidroelevador trabajaba a esa hora enfriando toda la estructura ya que el intenso calor a la que había sido sometida hacía que se corriera peligro de derrumbe en el techo.
Para ello dos arquitectos de la Intendencia de Montevideo trabajaban anoche evaluando la situación de la estructura. Lógicamente la evaluación de las pérdidas no estaba aún, pero se descuenta que las misma fueron millonarias.