Canciones que se pegan a las orejas

En "Chicle", Max Capote regresa mirando a los 60

27 minutos de temas con olor a "Aquí está su disco" y arrebatos rockeros de una banda de virtuosos del rock capaces de saltar a cualquier variante, cumbia incluida. Esa podría ser una definición para comenzar a acercarse a un disco caprichoso desde la duración (por dos minutos no es un EP) hasta en el envase (un cartón de papafritas). También había sido caprichoso aquel primer Grandes éxitos (2004), uno de los discos que impuso el concepto "retro" en el ambiente local. Pero en aquel disco, Capote -personaje, productor y cantante aguardentoso- se introdujo, cual Beck criollo, en distintos sonidos y mutaciones pop.

Ahora la idea es más simple: componer boleros, baladas, corridos y otras composiciones, todas con arreglos rockeros que hacen la diferencia. Capote, que escribe como un letrista de melódico internacional preso entre guitarras reverberantes, es un maestro no tanto en saltar de un mundo al otro, sino de apropiarse de lo mejor de ambos. Los covers de Perfidia, Azuquita p´al café y la canción Culpable son tres destaques.

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