Tras varias semanas consecutivas el precio de la hacienda paró de caer y subió algunos centavos, pese a que la oferta continúa siendo abultada, debido a la sequía.
En algunas zonas llovió, pero aun así, la falta de alimento para los animales persiste y hay gente que tiene necesidad de achicar las cargas y sacar rápidamente los ganados a medio terminar hacia los frigoríficos.
"Las categorías de novillos y vacas especiales subieron algunos centavos", aseguró Jaime Escardó, presidente de la Asociación de Consignatarios de Ganado a El País. Los novillos gordos se pagan US$ 1,78 (la carne) y las vacas gordas a US$ 1,45 por kilo. La faena semanal demandó 43.000 reses, porque el Frigorífico Canelones no está faenando, debido al conflicto gremial.
Escardó estimó que la faena hasta fin de año se mantendrá en estos parámetros y no crecerá tanto.
Por otra parte, el consignatario, no previó nuevas subas de precios para el ganado. "No se están levantando los cueros de los frigoríficos y el precio cayó bastante", aclaró. Este es un factor que podría llegar a detener la leve suba de los valores de los ganados, tras semanas de caídas pronunciadas.
Las entradas de los frigoríficos están más cortas, entre 1 semana y 10 días, hay un poco más de demanda, pero la oferta de bovinos continúa siendo abultada.
Mientras tanto, en ovinos, los frigoríficos sólo están matando corderos mamones para las fiestas. El kilo cotiza a razón de US$ 1,80 (segunda balanza).