Pésima señal

Es imposible evaluar el impacto económico de la decisión de la empresa ENCE de no construir la planta de procesamiento de celulosa en Fray Bentos. La duda no nos surge por el impacto en aquella región, que obviamente modifica las expectativas micro y macro- económicas de los fraybentinos, sino por clima general de negocios que como buenos uruguayos debemos de mantener.

Si medimos el impacto desde la perspectiva forestal hasta ahora nada cambió, se mantienen casi setenta mil hectáreas de propiedad de estos españoles y en todas los polos forestales la cosa marcha más que bien. El cambio de suelos tipificados como forestales generó una rápida reacción del mercado en la zona de Treinta y Tres y Cerro Largo, aumentando rápidamente el valor de la tierra de aquellos pagos, como consecuencia de una demanda ávida de plantar en esos nuevos suelos. Pero la torta forestal del Uruguay es mucho más grande que las inversiones de una u otra empresa. Apenas estamos en las setecientas y pico de mil has. plantadas, con casi tres millones de aptitud.

Tampoco influye inmediatamente en el agro en general, donde cada subrubro sigue su curso: la agricultura con los vaivenes siempre típicos de los mercados y rezando para que llueva; la ganadería con una excepcional coyuntura que se sigue reflejando en más inversión en tecnología, genética, pasturas y plantas frigoríficas y la lechería con la gravedad de la crisis sindical que poco tiempo les deja para pensar en las papeleras.

El sector industrial sigue con las mismas oportunidades y el mismo yunque del atraso cambiario, y pareciera que por fin los bancos se disponen a prestar nuevamente.

Quizás y sin quizás, esta decisión afecte el orgullo nacional. La sensación de haber perdido en la liga lo que ganamos en la cancha, está a flor de piel. La absurda excusa expuesta por los principales ejecutivos de ENCE revela que la presión ejercida por el gobierno argentino fue determinante. Nadie en su sano juicio puede comprender que cientos de técnicos y de ejecutivos en un lapso de más de seis años, desde que adquirieron el Puerto de M`Bopiquá, no hayan tenido la lucidez de alertar problemas logísticos al construirse dos plantas linderas. Ni en los informes de impacto económico ambiental, ni en las toneladas de hojas presentadas a los organismos financieros, surge este problema. Ergo, algo aconteció para dar tan vulgar explicación y se le llama "estrategia de ahogo financiero".

Esta pésima señal de convivencia regional fue anunciada a los cuatro vientos por los propios jerarcas del gobierno del antiguo amigo de nuestro presidente, y la Cancillería en vez de actuar en consecuencia, siguió al compás de la música del cada día más perjudicial Gargano, quien prefirió sacar pecho hablando de metáforas ferroviarias y se preocupaba de la salud de Fidel Castro en vez de prever, como un digno gobernante, los problemas por los cual se le paga un muy suculento sueldo.

Algún día alguien convencerá al Presidente de la importancia de una política exterior acorde con el prestigio internacional que Uruguay siempre mantuvo. Lamentablemente esta jerarquía está jaqueada por sostener un minúsculo equilibrio político dentro de las filas frentistas que abulonan a los ministros per se, sin evaluar la profesionalidad de la gestión. Tal como se aprecia ahora que Vázquez ya no habla de TLC, sino de algo muy menor.

SEBASTIAN DA SILVA

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