Bellas Artes da color al Reducto

| Intervención. Estudiantes pintan las fachadas de viviendas, como hicieron en Emilio Reus

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MARÍA EUGENIA LIMA

La Escuela de Bellas Artes trasladó el salón de clases al barrio Reducto de Montevideo, donde 500 docentes y estudiantes realizan una intervención en las fachadas de viviendas de un complejo, al estilo de la colorida obra hecha en 1992 en el Reus.

"¿Qué venden acá?" preguntó una señora al grupo de la Escuela de la Universidad de la República (Udelar) que está en la avenida Garibaldi.

Lo que tienen en la mesa no es para vender. Las latas de pintura, pinceles y demás materiales es lo que usan desde el viernes pasado para pintar las fachadas y persianas de las viviendas del complejo "Grupo Nº 5 de Casas Económicas Rossell y Rius", construido en 1910, donde viven 50 familias.

La confusión de la vecina pudo haber sido porque el despliegue de colores, estudiantes y docentes en dos turnos diarios de 80 personas cada uno realmente llama la atención.

La mesa de trabajo está sobre Garibaldi pero la intervención es en todo el complejo que ocupa unos 600 metros cuadrados, media manzana que también incluye calle Rocha y Marcelino Sosa (ver la infografía).

Fernando Irazábal era uno de los docentes que estaba ayer de tarde con las manos en la pintura. Es profesor de primer año del primer período de estudio de Bellas Artes. Contó que para los estudiantes de primer año la extensión (aplicar lo estudiado en clases en un proyecto para la sociedad) es curricular, por eso gran parte de los estudiantes que trabajan en este proyecto son de ese año.

Pero de igual forma los alumnos que toman parte en la intervención urbana pertenecen a todas las etapas de la carrera. Los docentes también trabajan. Y hay vecinos que, más allá de poner su firma para autorizar que coloreen sus fachadas, han decidido ayudar a pintar, contó el director de la Escuela, Samuel Sztern.

LOS VECINOS. Hace tres meses, docentes y estudiantes presentaron a los vecinos la idea de pintar las fachadas de sus viviendas. El diseño surgió de varios proyectos de estudiantes.

"La mayoría de los vecinos aceptó pero algunos pusieron la condición de que querían ver el proyecto antes de firmar. Recién hace una semana que conocen la propuesta definitiva. Y ahora hay sólo un vecino que dijo que no", indicó la profesora Pilar Ferrón.

A raíz del vecino que prefirió que no pintaran su fachada, hay una franja gris por calle Rocha. La razón que dio para negarse es que entiende que después no habrá un mantenimiento, dijo Sztern. Para hacerlo cambiar de opinión, los demás habitantes del complejo están juntando firmas.

Las otras zonas ya comenzaron a tomar color. Están utilizando amarillo, terracota, blanco, entre otros.

"El proyecto elegido se ajusta en colores cuando estamos trabajando in situ porque de repente el color que teníamos pensado cuando lo vemos en la realidad no es el mejor. Aparte es una decisión con los vecinos porque a veces no les gusta el color", explicó Irazabal.

Es el caso de Roberto Amaro, que pidió a una docente que no pintaran las persianas de su casa porque prefería mantener el azul que ya tienen.

Si bien se aceptan los cambios planteados por los vecinos, hay "un patrón guía de colores que es el que se va a ejecutar para todo el mural. Hay colores que se mantienen en las distintas fachadas para dar unidad al complejo habitacional", agregó el docente de primer año.

En la intervención hecha por Bellas Artes en el barrio Reus, hace 15 años, la paleta de colores usada era más alta (colores primarios) y "siempre se usaba el blanco para que los colores respiraran entre sí. Acá la paleta de color es mucho más baja" (es cuando se agrega blanco y negro a los colores primarios), explicó Irazabal.

Había tres o cuatro proyectos y el que se eligió fue principalmente por el tiempo de ejecución. "Había otros que tenían más complejidad en dibujos que iban a ser más complicados en su realización en un tiempo acotado", informó el profesor.

Estiman que la obra va a estar terminada antes de la primera semana de enero. El proyecto es llevado adelante por un convenio entre la Escuela de Bellas Artes, la Intendencia de Montevideo y la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio de la Udelar. La mano de obra (lo más caro) es de la Escuela; los materiales cuestan unos $ 700.000 y son aportados por las tres partes, informó Sztern.

La Intendencia también se encarga de los arreglos de las fachadas, previos a la pintura, de reparar las veredas y del alumbrado. Los andamios también los arma el municipio, indicó el director de la Escuela.

Pero también hay docentes que colaboran. Susana Escudero, profesora de Bellas Artes que estaba ayer en la actividad, contó que subió a la azotea de una vecina para atar la cuerda de un andamio. Cuando estaba allí reconoció una planta de morrón Ñora, una especie muy rara que se usa para hacer un tipo de pimiento. Al ver su entusiasmo, la vecina le regaló un gajito, relató.

La convivencia entre los vecinos y los miembros de la Escuela de Bellas Artes es muy buena. Norberto Lachaga, vecino de una de las viviendas sobre Garibaldi, dijo que los estudiantes y los profesores son muy amables. Cree que este trabajo "le sirve al barrio y también a ellos porque aplican lo que aprenden a la realidad".

Sztern explicó que "la intención de la Escuela es incorporar la actividad artística a la vida cotidiana de la gente. Es una intervención que modifica la zona, no sólo el complejo. Se ataca el gris y se demuestra que se puede vivir con el color".

En marzo y abril de 2009 van a colocar cerámica en algunas partes de la fachada. Es lo que dará el toque final a la obra.

La escuela proyecta rediseñar espacios públicos de la ciudad

El año que viene la Escuela de Bellas Artes va a realizar intervenciones en espacios públicos de la ciudad de Montevideo, anunció a El País el director de ese centro educativo, Samuel Sztern.

"Es un convenio que está para firmarse" con la Intendencia, explicó. "La Escuela se involucraría en rediseñar uno o dos espacios públicos, como una actividad piloto, en los que se adaptarían espacios y volúmenes. La intervención también puede llegar a consistir en crear juegos infantiles. Todo eso está a estudio", agregó el director.

Este proyecto lo van a realizar los estudiantes el año que viene durante todo el año lectivo, dijo el director de la Escuela.

Aún falta definir qué tipo de espacios públicos van a intervenir y cuáles. Sin embargo, Sztern adelantó que seguramente alguno de los lugares a rediseñar vayan a estar en los barrios Malvín Norte y Villa García donde la escuela ya está aplicando un proyecto.

Acciones desde 1960 hasta hoy

La Escuela de Bellas Artes ha realizado varias intervenciones urbanas a lo largo de su historia. En la década del 60 en el Reus Sur, el Mediomundo y el barrio Costanera de Dolores (Soriano), contó el director de la institución, Samuel Sztern. Durante la dictadura militar la Escuela fue desmantelada y clausurada hasta el retorno democrático en 1985. Allí fue el momento de la reconstrucción institucional, que significó desde la edificación de aulas hasta la reconstitución del "tejido humano" que estaba desperdigado geográficamente, según el documento La propuesta educativa del Instituto "Escuela Nacional de Bellas Artes" de Gonzalo Vicci. En 1987, con las jornadas de "Puertas Abiertas" la Escuela contó públicamente su situación y planteó sus necesidades. Comenzó un nuevo período, que incluyó el pasaje de Escuela, dependiente del Consejo Directivo Central, a Instituto. Tras un largo proceso de consolidación institucional se realizaron actividades de extensión como las campaña "A 200 años de la Revolución Francesa" (1989), "Por los pueblos y su cultura en libertad (1990) y la "Pintura Mural del Barrio Reus al Norte (1992-1993). Más recientes "Las artes por los derechos humanos" (2004), "Las artes por los derechos de niños, niñas y adolescentes" (2005) y "Justicia" (2006).

Ramón: "A la gente no le sale nada. Va a darle vida al barrio"

Me pidieron permiso pa-ra hacer la intervención. Estoy de acuerdo con que se haga. Le va a dar mucha vida al barrio y a las casitas", dijo Ramón Pintado de la cerrajería de la esquina de calle Rocha y Garibaldi. Ayer fue difícil entrar al comercio. Había un andamio en la puerta. Para poder ingresar había que pasar por debajo de las patas. Sin embargo, esta situación no le molesta a Pintado. "Es hoy solamente. No me molesta para nada. En algún momento hay que hacer el mantenimiento. Y a la gente no le sale nada".

Irma: "No se hace daño y por lo menos es un lavado de cara"

Con esta pintada no se hace daño a nadie y por lo menos es un lavado de cara que no se hacía desde hace tiempo", dijo la vecina Irma Hernández, que vive en la vivienda del complejo "Grupo 5 de Casas Económicas Rossell y Rius" desde hace 33 años. "Hasta ahora cada uno se pintaba su casa. Esto va a hacer que todo el complejo tenga el mismo estilo", opinó. La última vez que ella pintó la fachada fue hace 20 años. La vecina atendió ayer a El País con la puerta entreabierta. Explicó que era para que no se le escapara la perra.

Sebastián: "Nunca se pintó. No dudamos a la hora de firmar"

Nos parece bien que pinten las fachadas. No dudamos en firmar", dijo Sebastián Scelza ayer mientras disfrutaba de unos mates con amigos en la puerta de su casa, cuya fachada está por calle Rocha pero a la que se accede por un pasillo de avenida Garibaldi. Hace unos 20 años que Sebastián vive ahí. Contó que el edificio tiene unos 100 años (fue construido en 1910) y "que yo me acuerde nunca se pintó la fachada". Aseguró que es importante lo que están haciendo porque "le va a cambiar la cara a la casa".

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