P. MANGO / A. TRUCIDO
El precandidato blanco Luis Alberto Lacalle anunció ayer en Las Piedras que tras un receso en el verano, volverá a las asambleas políticas con "propuestas concretas" y no con "críticas" al gobierno del Frente Amplio.
Al cerrar un acto de la Lista 62, llamó a no criticar al gobierno frenteamplista y sí a encender "el fogón de la esperanza" y a levantar el espíritu tan caído de la patria". Más adelante, advirtió que no se sabe cómo estará el país cuando asuma el próximo gobierno, "pero sí lo que pasará".
En ese instante aludió al gobierno de izquierda y lo contrapuso con medidas que, de ser presidente, instrumentará. En principio, habló de la seguridad.
"Habrá autoridad para defensa de la ley porque el mayor drama no solo es que no se custodia a la persona ni su propiedad", sino que se perdió "la línea" entre lo correcto y lo incorrecto, dijo.
Insistió en su idea de que quienes estén dentro de la ley tienen que "caminar, trabajar y descansar tranquilos" y estar en su casa en paz; pero que quien no lo esté "debe estar inquieto sino también encerrado".
Si bien admitió que el futuro posible "no es fácil", abogó por una sociedad que revalorice el trabajo como "el de los antepasados".
Por eso, anunció que no admitirá que el país "asista impunemente a la siembra del odio" entre patrones y obreros. Porque, dijo, con empresas prósperas gana el país.
En Florida, Lacalle reiteró que los blancos "no podemos hacer un campaña de división. Somos las fuerza que quiere una sociedad convergente y unida con comunes denominadores".