TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO
Sergio Medina perdió su empleo debido a la cancelación de una obra en la que se desempeñaba y se instaló junto a su familia en la plaza, frente a la Intendencia de Treinta y Tres, pidiendo trabajar.
Medina estaba contratado por una empresa olimareña que realizaba obras de infraestructura en un tambo de Rocha, propiedad de capitales extranjeros. La semana pasada los inversores cancelaron los trabajos a raíz de la crisis financiera internacional que comenzó a golpear a Uruguay. Medina, junto a otros siete compañeros quedaron cesantes, a pocos días de las fiestas tradicionales.
Los días sucesivos la familia consumió los recursos que quedaban y el hombre y su esposa, después de 48 horas sin alimentarse, no encontraron mejor medida que ir a la plaza a pedir ayuda a la Intendencia.
La pareja se instaló en el paseo público con sus tres hijos de 12 y 10 años y un bebé, Lucas, de un mes. Fueron asistidos por la Dirección de Desarrollo, que les proporcionó una canasta de alimentos. Además, les dijeron que iban a estudiar la situación. "Yo agradezco la canasta y los pañales, pero necesito trabajar", dijo Medina.