Desarrollo humano alto, pero a la baja desde 2002

PNUD. Bajó porcentaje de menores de 9 años en escuelas

EDUARDO DELGADO

Uruguay se ubica tercero en América Latina en cuanto a desarrollo humano, pero al igual que sus vecinos enfrenta el deterioro del estado de bienestar y la creciente insatisfacción de las expectativas.

El país está en el lugar 46 del mundo en cuanto a desarrollo humano y ocupa el tercer puesto en América Latina, superado por Chile y Argentina.

Al igual que el resto de América Latina, los logros más destacados del país se registran en la esfera de la educación, mientras que las mayores dificultades se concentran en el acceso a recursos, representado mediante el PIB per capita.

A comienzos de esta década, Uruguay se situaba en el lugar 40, pero luego de la crisis de 2002 bajó seis posiciones, recuperó tres en el 2004 y las volvió a perder en el 2005.

El informe sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo indica que Uruguay es un país de desarrollo humano alto, cuyo desempeño se ubica claramente por encima del promedio de la región y de los países en desarrollo.

Pero, a diferencia de la mayoría de los países con alto desarrollo humano, en Uruguay las distancias entre los valores alcanzados en cada dimensión (educación, salud y acceso a recursos) son más pronunciadas.

educación. Los logros en educación y salud destacan. Sin embargo desde 1990 el país "ha perdido posiciones y el crecimiento de su desarrollo humano prácticamente se ha estancado", por lo que bajó en el ranking mundial. La alfabetización de adultos es de los logros más importantes en el país, sólo superado por Cuba, aunque el 1,8% de la población adulta no cumplió el ciclo básico (nueve años de educación formal), el 22,9% aprobó entre nueve y once años y sólo el 25% finalizó la enseñanza media o cursó estudios terciarios.

La proporción de jóvenes con menos de nueve años de educación se redujo de 41% a 35% y la retención de los estudiantes en la enseñanza media sigue siendo un problema central. La enseñanza terciaria presentó un marcado aumento en la década del 90 y a partir de entonces se estancó. "Este fenómeno, aunado a la situación en el ciclo medio, podría implicar que en los próximos años no se logrará aumentar significativamente los niveles educativos de la población adulta", dice el informe del PNUD.

El informe señala que en la salud los logros son dispares. La tasa de mortalidad infantil descendió paulatinamente desde 1986, con un leve aumento entre 2006 y 2007, pero en ese indicador Uruguay fue superado por varios países de la región.

El acceso a los servicios de salud alcanza a más del 90% de la población, sin embargo la brecha de calidad entre el sistema privado y el público se reforzó en los últimos años.

recursos. En cuanto al acceso a los recursos, "la pauta de crecimiento no ha estado orientada a mejorar la situación de los más pobres, en términos de acortar la brecha de desigualdad entre los sectores de ingreso".

Si bien la pobreza descendió entre 1986 y 1994, a partir de allí comenzó a aumentar, expresa el informe. Añade que la recuperación económica iniciada a mediados de 2003, no se hizo visible en la evolución de los ingresos de los hogares hasta fines de 2005. Recién en 2006 se detectó una reducción significativa de la indigencia y de la incidencia e intensidad de la pobreza.

salario y consejos. El aumento del salario mínimo nacional, cuyo valor se deterioró fuertemente a lo largo de la década de 1990, tuvo un impacto positivo en los ingresos promedio de los trabajadores, especialmente los jóvenes no calificados, sostiene el informe.

La reinstalación de la negociación colectiva implicó recuperar derechos sociales de los trabajadores, en especial sobre los niveles de formalización del empleo, y es una de las políticas de mayor consenso, incluso entre las elites empresariales.

Primero en desarrollo político

Uruguay figura en el primer lugar en América Latina en cuanto a desarrollo político, puesto que también ocuparía si se evaluara este indicador junto al índice de desarrollo humano.

Según el informe, un indicador relevante de la fortaleza del sistema democrático son los altos niveles de confianza en los actores políticos institucionales: presidente y gobierno y, aunque en menor medida también el Parlamento, el Poder Judicial y las intendencias, y relativamente altos niveles de confianza en actores políticos como los partidos.

"El lado menos positivo de este aspecto es la percepción de niveles de influencia elevados para instituciones en las que se tiene poca confianza, como los actores de la esfera económica", añade el informe, que fue coordinado por la politóloga Constanza Moreira.

Las instituciones son centrales en el proceso político uruguayo, lo que en buena medida se vincula a la existencia de partidos fuertes y consolidados, expresa el informe. Indica que el Poder Ejecutivo envía un tercio de los proyectos de ley, pero dos tercios de lo que se aprueba lleva su firma. En esto cumplen un papel central los partidos y en particular sus fracciones. Agrega que el Poder Judicial está adquiriendo mayor protagonismo en la vida política.

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