Piden caída del gobierno griego por los disturbios

Tensión. Sigue la violencia tras sepelio del adolescente asesinado por la policía

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ATENAS | EL PAÍS DE MADRID

Y AGENCIAS

En relativa calma, una multitud de 6.000 personas despidió ayer los restos mortales de Alexandros Grigoropulos, de 15 años, muerto el sábado pasado de un tiro por un policía. Tras el sepelio, como estaba previsto, estallaron las calles en Grecia.

La mayor parte de la ceremonia se desarrolló en silencio, pero cuando el ataúd ingresó en la tumba se multiplicaron los gritos: "Policías, cerdos, asesinos". Grecia vivía una nueva jornada, la cuarta consecutiva, de violencia casi inédita en las calles de sus ciudades. Para encontrar estallidos sociales similares, hay que remontarse a las manifestaciones estudiantiles de 1973 que desembocaron en la caída de la "dictadura de los coroneles".

Las manifestaciones, además, están tomando un fuerte sesgo político. El líder de la oposición socialista, Yorgos Papandreu, reclamó la dimisión del gobierno encabezado por el conservador Kostas Karamanlis y la realización de elecciones anticipadas.

violencia. En la plaza Sintagma, el "kilómetro cero" de Atenas, se hizo de noche a las dos de la tarde. El humo negro de plásticos quemados se mezclaba con el generado por las balas de gases lacrimógenos lanzados por la policía.

En los enfrentamientos más duros, se denunció el uso de balas por la policía y cócteles molotov por los manifestantes.

La manifestación más violenta ocurrió frente a la sede del Parlamento. Entre 12 y 15 manifestantes resultaron heridos por traumatismo. Pero no sólo la capital griega fue escenario de violencia. Otros estallidos ocurrieron en Salónica, Patras, Ioanina o en la lejana Isla de Rodas.

No se informó de heridos o lesionados graves por la jornada de ayer. Tampoco de detenidos. Estos sí fueron abundantes en la noche del lunes -89 más otros 100 que fueron emplazados para interrogatorios- luego de una jornada en la que abundaron los vidrios de comercios rotos y la quema de vehículos. "Atenas parece Irak" es el comentario generalizado en la población, y a juzgar por los destrozos, el sonido a cristales rotos y el olor a plástico quemado, la exageración no parece tal.

Desde el lunes en la noche, los propietarios de algunos comercios del centro duermen dentro de su establecimiento para evitar los saqueos. Otros pretenden contener la furia aniquiladora a base de planchas de metal y rejas dobles, pero los esfuerzos parecen vanos. Sólo había que ver la montaña de ordenadores quemados, achicharrados, a las puertas de una sucursal del Banco Nacional de Grecia para constatar que ni las rejas, ni la seguridad más sofisticada pueden impedir el desastre.

disputa política. En el plano político, muy a la zaga de la calle, el Partido Socialista Panhelénico -Pasok, en sus siglas en griego-, en la oposición, reclamó la convocatoria de elecciones anticipadas. "El gobierno no puede manejar esta crisis y perdió la confianza del pueblo", dijo.

A primera hora, se especulaba con la posibilidad de que el primer ministro decretase el estado de excepción en el país, pero por la tarde, en el transcurso de una comparecencia que tuvo lugar a las 20.00 locales -la primera desde el inicio de las revueltas-, Karamanlis se limitó a pedir que terminen las manifestaciones.

"Todos aquellos que generan violencia y vandalismo son enemigos de la democracia. Hay que condenar claramente la violencia, los pillajes y el vandalismo de los elementos extremistas", expresó.

El ministro del Interior, Prokopis Pavlopulu, en la picota por la acción policial que terminó con la muerte del joven -muy confusa y por la que hay dos policías detenidos, uno acusado del disparo y otro por complicidad- se limitó a comentar que "debemos aprender de lo sucedido".

La cifra

300 Escaños en el Parlamento griego, donde el gobierno tiene una mayoría de una sola banca. Poco respaldo para la situación actual.

Ira juvenil detrás de las protestas

La confusa muerte de Alexandros Grigorpoulos, quien el pasado sábado formaba parte de unos treinta jóvenes que arrojaban piedras contra un vehículo policial, fue el detonante de las actuales protestas. Pero el descontento popular y la violencia callejera ha sido una constante en el último año y medio.

El incidente ocurrió en el barrio de Exarchia, conocido como el "guetto de los anarquistas". Centro usual de enfrentamientos con la policía, la muerte del adolescente -a sangre fría según testigos; involuntariamente de acuerdo con el policía detenidos por su muerte, Epaminondas Korkoneas- exacerbó los ánimos de una población juvenil que, anarquista o no, se siente totalmente dejada de lado por el gobierno.

Según publicó El País de Madrid, el desempleo juvenil en Grecia llega al 22,9%, el peor de toda la Unión Europea. Además, el gasto público en las universidades está entre los más bajos del bloque. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), alertó en 2007 de la rigidez y escasa competitividad del sistema universitario griego: sólo produce dos licenciados cada cien veinteañeros por año. No es de extrañar que los estudiantes terciarios conformen un buen porcentaje de los manifestantes. Además, está el descontento por un gobierno golpeado con frecuencia por escándalos de corrupción.

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