Los pirómanos

Aproximadamente media docena de jóvenes, en su mayoría menores de edad, han sido detenidos y declaran ante la Justicia.

Lo hacen con relación a la serie de atentados incendiarios en perjuicio de automotores que, en Melo, dejaron 21 damnificados. De esta manera parece cerrarse la parte formal del misterioso y largamente investigado caso de los pirómanos que incluso actuaron fuera de Cerro Largo, en una cadena destructiva que causaba desazón y desconcierto.

Pero dicho aparente cierre no disipa otras preocupaciones e interrogantes. No olvidemos que uno de los declarantes dijo que ellos quemaban autos como "entretenimiento y diversión". No en vano resultaba tan difícil atrapar a esta patota: no había un móvil razonable para el delito.

Es decir que todo se desarrollaba dentro del ámbito de una juventud descarriada que con este episodio queda una vez más en evidencia. Una juventud que no es representativa de la mayoría de la muchachada uruguaya que esforzadamente estudia, trabaja y se abre camino, pero que aun así forma parte inquietante de nuestra sociedad, donde la vemos hoy quemar automóviles por gusto, pero que asimismo sabe llegar a otros extremos que pueden ser terribles, como los de matar o morir por una dosis de pasta base.

Casi al mismo tiempo en que eran detenidos los jóvenes incendiarios, una de esas instancias conmovedoras que ya son habituales pues se dan prácticamente a diario, se desarrollaba frente a la UTU de Propios y General Flores. Allí un adolescente de 15 años quiso robarle la mochila a otro de 17. Para ello lo hirió de un disparo. Minutos después, mientras pretendía huir a sangre y fuego, él mismo cayó herido de muerte por un policía.

Todas estas cosas están dadas en el diario acontecer del Uruguay de hoy. Como señalamos más arriba, afortunadamente no está en esto la mayoría de los jóvenes. Pero resulta evidente que hay que buscar nuevos encaminamientos para los protagonistas de tragedias como las relatadas. Lejos por cierto de presuntas soluciones simplistas al estilo Mujica y sí en la esfera de la dignificación del ser humano, en su reencuentro con los valores esenciales de nuestra patria.

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