Los carros

Una situación mal manejada por la Intendencia de Montevideo, vuelve a entrar en crisis: los "hurgadores" o "clasificadores de residuos urbanos sólidos" (como prefiere llamarlos su gremial), se preparan para realizar una marcha con sus carros el próximo miércoles 10 de diciembre.

No será la primera vez. El 13 de febrero y el 28 de marzo de 2008, los montevideanos ya vieron centenares de ellos concentrándose en el centro de la ciudad. Ahora se anuncia que los carros se reunirán en tres puntos de la capital y desde allí se desplazarán hasta el Palacio Legislativo, donde las tres columnas se harán una sola, para llegar a la sede municipal.

Todo esto sería asombroso si no fuera que tiene lugar bajo la administración municipal frenteamplista.

Una administración que en lugar de buscar soluciones de fondo y bajo la apariencia de reglamentar la actividad de los "trabajadores de la basura", la fomentó. Hoy los carros suman alrededor de siete mil y los carreros se consideran con derechos ilimitados.

Al extremo que denuncian que la Intendencia restringe cada vez más su campo de acción "mediante prácticas totalmente irregulares".

Si muchos de ellos están habituados, entre otras cosas, a circular de noche sin luces, a no responsabilizarse de los accidentes que provocan, a que sus carros sean tripulados por niños, así como a irrumpir por las calles a contramano, ¿cómo no van a reclamar diciendo que "cada vez más nos excluyen de la sociedad, dejándonos cada vez menos lugares donde poder recolectar materiales reciclables, restringiendo arbitrariamente nuevas zonas de tránsito de carros?"

Hay que recordar que el aumento de esta actividad se produjo durante las administraciones de los intendentes Vázquez, Arana y Ehrlich. Se ha producido no sólo sin resistencia oficial sino hasta con una serie de farsas reglamentarias como fue la matriculación de unidades que son un peligro para sus tripulantes y para terceros. Y también al amparo de esperanzas tales como la del proyecto de motorización de hurgadores.

Ahora los carros que se suponía tenían prohibido andar por la Avenida 18 de Julio, no sólo ruedan por ella sino que sitian el Palacio Municipal.

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