Leonardo Pérez
ESCALADOR
Leonardo Pérez regresó a Uruguay luego de una experiencia temible y deslumbrante a la vez. En setiembre, ascendió a la montaña Manaslú, la octava más alta del mundo, situada en la cordillera del Himalaya. No era la primera vez. Escaló también el Aconcagua y el Kilimanjaro. Como deportista no se privó de nada. Las carreras de aventura, el buceo, el judo y todo tipo de deportes de riesgo, lo tuvieron viviendo al límite desde sus 20 años. Junto a Ignacio Álvarez, condujo en 1992 un programa de TV llamado de la misma manera: "Al Límite".
MARTHA AGUIAR
La expedición, que duró dos meses, contó con el auspicio de Antel, donde Pérez se desempeña en el área de informática.
Las primeras experiencias de Pérez tuvieron lugar en las montañas de Mendoza (Argentina). Las bajas temperaturas y la escasez de oxígeno son los primeros obstáculos que la montaña impone a sus visitantes. Durante esos entrenamientos, pudo conocer la reacción de su cuerpo a la altura.
En la montaña manda el clima. Si bien el frío y la aridez hacen que el hombre sobreviva con dificultad, el factor ambiental adverso más importante es la disminución de la presión atmosférica, y como consecuencia el descenso de las cantidades de oxígeno en el aire. Esta sensación de falta de aire se conoce como mal de alturas, produce cambios bruscos en la respiración, fatiga, dolores de cabeza y oídos, y en ocasiones hemorragias y vómitos.
"El entrenamiento en el gimnasio debe ser muy completo, ejercicios de respiración, brazos y piernas. Pero lo más importante es no correr riesgos innecesarios. En la altura hay que trabajar en equipo con otros países, seguir a expediciones que tienen más experiencia", dice Leonardo.
Los expedicionarios duermen en carpas. Se levantan a las 5 AM y a las 7 PM están de regreso en el campamento, porque de noche es imposible avanzar. Cenan y se meten temprano en el sobre tratando de escapar del frío. No todos los días pueden escalar. Cuando el clima no acompaña pasan el día dentro en la carpa, abriendo y cerrando la cremallera, sin sacar la vista del cielo.
Cuando el tiempo mejora, suben diariamente unos 100 o 200 metros en altura y recorren una distancia aproximada de dos o tres kilómetros en distancia. Luego descienden algunos metros, de modo que el cuerpo se adapte a las extremas condiciones ambientales.
Escalar la montaña es un acto heroico. El procedimiento es el siguiente: cada noche se duerme a una altura más elevada que la anterior, una vez a 3.500 metros, la siguiente a 4.000 metros.
"Subir la montaña es muy difícil, porque hay paredes de hielo casi verticales, hendiduras, rocas muy resbalosas. Uno aprende a caminar sin prisa, sin llegar a la extenuación, de modo de guardar fuerzas para el regreso", dice Pérez.
En la montaña, se avanza con mucha lentitud, porque además del peso, el apunamiento hace más pesados los movimientos. Sacarse las botas de frío, vestirse se convierte en una operación en la que es posible tardar una hora o más
Pérez comenta que el montañisno es un deporte muy caro. Es necesario abonar al gobierno del país en que se halla la montaña un permiso muy costoso cercano a los 10 mil dólares. A eso hay que sumar los pasajes, los seguros, el alimento, los zapatos especiales y el equipamiento. De esto último hay que tener repuestos, porque se pierden ropas y objetos por el viento y la altura. Un expedicionario carga unos 40 kilos, entre vestimenta y mochila.
En abril, Leonardo regresará al Himalaya para ascender una de las míticas montañas que superan los 8000 m. Registrará y grabará todo el camino.
Perfil
Nombre:
Leonardo
Pérez
Nació en:
Montevideo
Edad:
42 años
Profesión:
Informático
Otros datos:
La excursión fue filmada por los expedicionarios con el
fin de preparar un documental
Entre familia y amigos
La familia de Leonardo tiene asumido desde hace muchos años que a él lo seducen tres palabras: naturaleza, aventura y nuevos desafíos. Sus amigos, en cambio, disfrutan jugándole bromas. "Hacé una cosa, traé un video de la expedición y después lo vemos, comiendo pollo y papas fritas en el porche de tu casa". Leonardo opina que el riesgo está presente en todos lados. "El corredor de carreras tiene un riesgo, el que hace mountain bike, también. La diferencia es que uno puede tener control sobre uno mismo. Pero cuando es-tá la naturaleza de por medio, es más complicado. Por eso, lo aconsejable es moverse con respeto: ya sea hacia el mar, la montaña o el cielo. Porque la naturaleza está fuera de nuestro dominio", dice.