La presencia protagóni-ca del icono de la música (y a veces el cine) Marianne Faithfull puede ser el primer gancho de La profesión de Irina Palm, coproducción europea (hay detrás suyo capitales alemanes, belgas, británicos, luxemburgueses y franceses) dirigida por Sam Garbarski que se estrena el viernes en Montevideo.
Entre el humor, la provocación y la incorrección política, el film cuenta el caso de una viuda (Faithfull) preocupada por la grave enfermedad que aqueja a su único nieto. Antes de comenzar el film no ha habido nada que diferencie al personaje de cualquier ama de casa de un insignificante pueblecito inglés, pero cuando los médicos aseguran que la única posibilidad de salvar al chico es una operación en Australia, su vida adquiere un rumbo completamente distinto.
Su hijo está en quiebra, los gastos médicos han acabado también con los ahorros de ella, y se encuentra sin dinero para el viaje y el alojamiento en Australia (la operación en sí sería, al parecer, gratuita). Por supuesto, nadie está dispuesto a ofrecerle un empleo a una mujer de su edad y lo único que consigue es un trabajo de "azafata" en un club erótico del Soho. El eufemismo disimula en realidad proporcionar servicios sexuales bastante especializados y totalmente anónimos a la clientela, actividad en la que la mujer revela de pronto una inesperada maestría.
El director Garbarski (también colibretista junto a Martin Herron y Philippe Blasband), quien según referencias combina humor satírico, cierta sordidez y algún giro hacia la emotividad, nació en Alemania y su filmografía incluye un puñado de títulos previos que incluye La Dinde (1999), La vie, la mort & le foot (2000), Joyeux Noël, Rachid (2000) y Le Tango des Rachevski (2003). Actúan también Miki Manojlovic (actor habitual de Kusturica), Kevin Bishop y Siobhan Hewlett.