PABLO NÚÑEZ
En un cotejo de largo aliento, en el que los punteros transitan más de la primera mitad de su recorrido a ritmo moderado -casi de siesta- es poco probable esperar que el ganador termine siendo uno de los participantes que entra último a la recta final. Lo lógico es ver cruzar el disco en primer lugar a uno de los que vinieron en puestos de vanguardia, esos cuyos jinetes regularon el trámite de carrera en forma inteligente, procurando guardarle a sus conducidos las energías necesarias para tener con qué dar batalla a los atropelladores de turno en los metros finales.
Pero se sabe que en las carreras no hay lógica y en esta nueva edición del Gran Premio Nacional (G.I) el vencedor fue El Bolichero GG, al que Núber Mieres trajo "perdido" hasta el ingreso a la recta final, repitiendo la fórmula que los llevó a ganar el "Criadores".
Cuando el camino se hizo derecho, Mieres sacó afuera para no encontrar "piedras en el camino" a la hora de proyectar al hijo de Gulpha Gorge. A esa altura, Achiles, Patitieso y Cascais ya daban muestras de cansancio, pese a haber establecido cómodos parciales de 1`15"22c y 1`39"87c para los primeros 1.200 y 1600 metros.
Ante la merma de los punteros, Desconfiado se animó y pasó al frente y detrás suyo salió Sing-A-Song. Ambos habían venido mucho más cerca que de costumbre durante el desarrollo, casi a las patas de los punteros y parecían dispuestos a no dejar que ningún otro rival se entrometiera en su pleito por la victoria.
Por un momento dio la impresión de que lograrían su cometido, más allá de la insistencia de Molinillo y el tímido avance de Venetto. Pero aún faltaba la más temible de las atropelladas: la de El Bolichero GG, que por el lado exterior de la pista comenzó a ganar posiciones sacando máximo provecho de su larga brazada.
Mieres cambió la fusta para su derecha y se aseguró el triunfo, pese a sesgar su línea hacia adentro y molestar a Desconfiado -a la postre su escolta- en el momento de cruzar el disco. Hubo reclamo, pero no prosperó. Todo quedó tal cual ocurrió en la pista, allí donde el defensor del Bilo y Cochile estableció un récord de 2`31"42c.