Zaragoza: inquieren por relevo de funcionaria

Expo. Varios empleados del restaurante uruguayo denunciaron irregularidades

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SEBASTIÁN CABRERA

La Expo en Zaragoza sigue dando que hablar. A las denuncias del senador Julio Lara contra funcionarios del Parlamento por su viaje a esa ciudad española, se suma ahora un pedido de informes que busca sondear en diversas situaciones anómalas.

Apenas unos días después del fin de la Expo de Zaragoza, el gobierno cesó a la subcomisaria enviada por la Cancillería a España, María del Rosario Portell, subdirectora de Asuntos Económicos Internacionales del ministerio. El episodio generó un pedido de informes del diputado herrerista Jaime Trobo y es una de los temas oscuros que dejó la feria.

Desde el 15 de junio al 15 de septiembre funcionó la parrilla Uruguay Natural en el stand uruguayo, apoyada por el gobierno pero gestionada por capitales privados. Tras su gran éxito comercial, se conocieron historias de enfrentamiento y tensión entre los propietarios y algunos de los 50 jóvenes que viajaron desde Montevideo a trabajar a Zaragoza.

El episodio incluyó denuncias (por jornadas extenuantes y problemas con los papeles de los trabajadores) ante los consulados uruguayos en España, una nota en el diario El Periódico de Aragón, y quejas ante la oficina de empleo de Zaragoza. Los socios privados del emprendimiento sostienen que el problema se limitó a unos pocos jóvenes "problemáticos".

Fabricio Siniscalchi, asesor del presidente y secretario político de la Mesa Política del Frente, fue el comisario (responsable) por Uruguay en Zaragoza. El segundo lugar lo ocupó Portell, que ingresó a la Cancillería como funcionaria de confianza en junio de 2005.

"¿Qué funciones cumplía la señora Portell en la feria?, pregunta Trobo en un pedido de informes que acaba de ser enviado a la Cancillería, donde también se consulta el presupuesto y los detalles de la contratación de todo el personal que envió el gobierno a España. El legislador preguntó por qué razón Portell fue desvinculada de las tareas de la Expo.

Portell, ex militante comunista y cercana a Esteban Valenti, ya tenía la tarjeta amarilla en Cancillería antes de su regreso de Zaragoza, dijeron a El País fuentes del gobierno. La funcionaria fue denunciada por Fuc-vam en 2007, junto a otros integrantes del gobierno, por los negocios con Venezuela por las casas prefabricadas. Luego de eso, la funcionaria fue desvinculada de todos los temas comerciales relacionados con el gobierno de Hugo Chávez.

Al asumir Gonzalo Fernández como canciller en marzo, a Portell la designaron para ir a la feria de Zaragoza. La funcionaria se iba a quedar allí hasta el 21 de septiembre, pero -sorpresivamente- el 2 de ese mes debió volver a Montevideo.

La resolución puso como fundamento "razones de buena administración y contención del gasto". Apenas unas semanas después, el 24 de septiembre, hay una resolución firmada por el presidente Tabaré Váz-quez donde se cesa a Portell de su cargo en la Cancillería. Consultada por El País, la funcionaria se limitó a decir: "Soy un mando medio, esto ya estaba coordinado de antes. Ahora me dedicaré a la política". Declinó comentar los demás episodios.

El director de Secretaría Nelson Fernández dijo que el gobierno "no explica por qué toma a un funcionario político y no explica por qué se prescinde" de sus servicios. "La señora no dio concurso para entrar", aclaró Fernández.

PASAPORTE. Varios jóvenes que fueron a trabajar al restaurante de Uruguay en Zaragoza apuntaron contra Portell como una de las responsables por problemas que se dieron con los papeles de los trabajadores.

En los hechos, unos pocos entraron a España con el visado de trabajo sellado en el pasaporte. La gran mayoría ingresó como turista y con una carta del comisario de Uruguay que indicaba que iban a trabajar a la Expo Zaragoza 2008. En septiembre llegaron las complicaciones, cuando se vencieron los tres meses de turista y los empleados quedarían sin papeles. De apuro, el gobierno gestionó a los más de 50 trabajadores un permiso de permanencia en España, pero no podían salir ni viajar a otros países europeos.

Eso provocó fuerte molestia en los chicos que trabajaban en el restaurante, ya que aseguran que Portell les había sugerido en forma insistente que viajaran por Europa al fin del período de la feria de Zaragoza. Uno de los encargados del restaurante también confirmó a El País que había indignación en algunos jóvenes con la funcionaria por esa razón.

Siniscalchi dio su versión sobre los problemas legales: "España no mandó al consulado de Montevideo los formularios para los visados. Por eso al final de la exposición se les otorgó una prórroga hasta el regreso a Uruguay, para que no quedaran ilegales".

En Zaragoza trabajaron más de 50 personas, la mayoría de entre 18 y 25 años, convocados por un llamado público. Por momentos, y sobre todo durante las primeras semanas, el clima se complicó.

Una nota enviada a los consulados por una de las jóvenes indica: "Hay catorce horas de trabajo y nos dimos cuenta que no tenemos seguridad social. Necesitamos que alguien nos escuche y nos ampare en este difícil momento". Desde Montevideo, Trobo recibió un mail de la madre de una de las jóvenes, Cecilia Aguiar, que protestó: "Los han tratado como a cualquier emigrante. Mi hija está muy nerviosa, por el desgaste y el cansancio. Están siendo tratados como esclavos".

Los responsables del restaurante admiten que las primeras semanas "fueron monstruosas, generaron cansancio y angustia", a lo que se suman temperaturas de 40 grados en Zaragoza. Pero aclaran que luego todo se solucionó. Algunos empleados tuvieron deshidratación, desmayos, fracturas y vértigos.

Crónica de diario español

El diario español El Periódico de Aragón publicó el 14 de julio una nota bajo el título "Condiciones precarias en el bar de Uruguay". Allí se denuncia que "una de las situaciones laborales más precarias en la feria es la de los uruguayos". Dice que trabajaban "en torno a quince horas por jornada", sin acceso a la seguridad social. Agrega que hubo denuncias ante la oficina de empleo. Esta nota armó gran polvareda: Siniscalchi elaboró una carta en respuesta, que muchos de los empleados accedieron a firmar. En la carta se rechazan las denuncias.

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