Washington | La campaña presidencial que acaba de terminar quedará para la historia como la primera en la que se fueron 1.000 millones de dólares en gastos electorales, el doble de lo que hace sólo ocho años invirtieron el actual presidente, George W. Bush, y el demócrata Al Gore.
El responsable de este récord es, sin duda, Barack Obama, que ha revolucionado los sistemas de recaudación con una extensa red de voluntarios y pequeñas donaciones de cinco, 10 y 20 dólares a la que han contribuido decenas de millones de ciudadanos, en especial los más jóvenes.
Tal fue el músculo financiero del demócrata que, en contra de lo que dijo inicialmente, acabó renunciando a los 84 millones de dólares de financiación pública por los límites que ésta le imponía para aceptar las nuevas donaciones. El país de madrid