¿Negro el 4?

REBAR | BUENOS DIAS

Desde hace varios meses, el 4 de noviembre es ansiosamente esperado por los estadounidenses: ese día, el resultado electoral decidirá si el Partido Republicano continúa en el gobierno de la gran nación, o si el timón pasa a manos del demócrata Barack Obama, que se convertiría así en el primer presidente negro en la historia del país.

Sin arriesgar un pronóstico definitivo, autorizados analistas acuerdan mayor chance al hombre que ha trazado una carrera meteórica en la política norteamericana, aprontándose -desde su banca de senador por Illinois, que ocupa desde hace dos años- para saltar hacia la Casa Blanca. Barack -que parecería ser un base de la NBA, de físico elástico y ágiles movimientos- es un pintón de 47 años, de sonrisa cautivante, que en ningún momento renuncia a la elegancia, y luce sus trajes de alpaca con natural distinción; controla la rotación de sus corbatas, y cuida que no desentonen con sus camisas. No se ha entregado al mal gusto de "democratizar" la apariencia, como tantos presidentes en acción y otros aspirantes "en veremos". Impresiona asimismo por su vocabulario: es un orador brillante; se dirige a la audiencia con serias propuestas de gobierno y claras exposiciones, sin hacerse el "canchero", gracioso ni caer en un academismo petulante. Llega a la instancia decisiva luego de pasar por encima de prejuicios, antagonismos y obstáculos. Aun cuando muchas cosas han cambiado en los Estados Unidos desde que los negros empezaron a sentarse en los buses, y pudieron atender ciertas urgencias en baños públicos, lo cierto es que no resultaba imaginable -más allá de fantasías hollywoodenses que, por espacio de dos horas y pico, concedían a Morgan Freeman en "Impacto profundo" el mando presidencial- que un negro lo asumiera en la realidad. En la guerra sucia de la campaña electoral, aparecieron dueños de esclavos entre sus antecesores; su ex confesor, el reverendo Jeremiah Wright, que lo convirtió al cristianismo y consagrara su matrimonio con Michelle, hizo colaboraciones que le impusieron un desacuerdo total; se exhumó su pasado de coqueteo con la cocaína y como fumador de marihuana, doble falta que él mismo pitó en uno de sus libros; se le acusó de izquierdista mal disimulado; se le pidió que explicara la razón de su segundo nombre de pila, Hussein... y se le tildó de inexperiente para el caso de tener que gobernar a la primera potencia mundial. En esto último, su mayor acusador fue el adversario John McCain, que eligió para ser su vicepresidenta a Sarah Palin, que fuera intendente de Wasilla (ciudad de 8500 habitantes) y, posteriormente, por 19 meses, gobernadora de Alaska, la refrigeradora que, en 1867, el presidente Andrew Johnson comprara a los rusos en 7.200.000 dólares. Ex basquetbolista y cazadora, ex reina de belleza, combate tenazmente al aborto, lo que ratificó al anunciar que su hija Bristol (17 años, la chica) está en la dulce expectativa, sentada en la sala de espera del ginecólogo junto a su novio. Devota de la moralidad familiar, está casada con un esquimal que, por lo visto, nada pudo hacer para enfriar la alta temperatura de la juvenil parejita.

Mañana, pues, puede ser el día más feliz en la vida de Obama. Es probable que Ruben Rada ya esté pensando en componer un candombe para Barack (que quiere decir "bendito" en swahili, el idioma nativo en Kenia); e incluso, posiblemente también tenga los primeros versos: "La raza llama/ el alma se inflama/ y la voz proclama/ ¡Bendito Obama!"

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