Uruguay se está alineando a las normas elaboradas por el Código Zoosanitario de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), para explotar sus ventajas comparativas en bienestar animal.
"Hay que trabajar mucho, pero tenemos áreas muy fuertes, de muy buen nivel, como es el caso de la producción en la industria frigorífica, donde desde hace muchos años se trabaja en bienestar animal", dijo a El País Carlos Correa, actual vicepresidente de la Organización Mundial de Sanidad Animal, tras participar en el reciente Congreso de Bienestar Animal, organizado por el organismo internacional.
También dijo que hay fortalezas en otros eslabones de la cadena cárnica, "como en el transporte y la producción".
Según estimaciones de los productores a nivel mundial presentadas en el congreso, el mejor manejo de los animales previo a la faena permite aumentar las ganancias en casi US$ 30 millones en los frigoríficos.
En el congreso que se realizó en El Cairo también participó Luis Enrique Castro, técnico del Instituto Nacional de Carnes (INAC) como representante de Uruguay.
En el evento participaron los jefes de los servicios sanitarios de varios países en desarrollo, de Asia y América Latina, además de técnicos privados y oficiales de prácticamente todo el mundo.
El Código Zoosanitario de la OIE, con el cual Uruguay está alineado, cuenta con cinco capítulos: Transporte de animales por vía marítima, terrestre, aérea, el sacrificio para consumo humano y, la matanza con fines profilácticos.
Para Correa, el bienestar animal "vino para quedarse" y debe tener "un adecuado equilibrio para que el animal no sufra -y tenga las mejores condiciones en el momento de la faena-, pero no hay que pasarse hasta el extremo que atente contra la producción nacional y que pueda convertirse en una barrera para-arancelaria".
A la OIE le importa lograr un balance en las normas de bienestar animal para que se sustenten en aspectos científicos y es por eso que organizó este seminario y, en el 2009, hará otro en Argentina.
Según Correa, "esa normativa, de cualquier forma, debe tener presente la variabilidad que existe en los aspectos éticos, los religiosos y de producción, así como en los aspectos sociales que se dan en los distintos países". Por eso, para este experto, "es muy importante que cuando se realicen estas normas, también se contemplen las mejoras que están vinculadas con la sanidad animal. No se puede concebir bienestar animal sin sanidad animal", dijo el asesor del Ministerio de Ganadería.
Para que los países las apliquen, las normas deben estar armonizadas "con criterios transparentes, democráticos y científicos", dijo el experto. Además "tienen que estar alineadas a las normativas internacionales de la OIE, para que no existan normas adicionales innecesarias que se transformen en una barrera para el comercio".