Cursi vuelve con más pruebas y varios ensayos de pop funkeado

Edición. El disco "Ventilar" es el resultado del aprendizaje de toda la banda

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SEBASTIÁN AUYANET

Según Fabián Krut y Diego Drexler, Ventilar es consecuencia de lo que la banda que golpeó con la Pachanga falsa y se asentó con Corazón de Hotel aprendió en el camino de las giras, las grabaciones y la dificultad de mantenerse en el oficio.

"En la primera presentación que hicimos terminamos cargando cajones de chorizos. Era nuestro primer show, estábamos presentando el primer disco y nos ofrecieron una barra. Agarramos y fue un lío", recuerda Fabián, cantante, guitarrista y uno de los fundadores de Cursi, soltando una carcajada. "De todas formas nos quedamos con la enseñanza de que la banda tiene que producir siempre su toque y no delegar mucho".

En algún momento, Cursi también aprendió a relativizar ese concepto en favor de la creación. Delivery, el disco anterior, fue totalmente autogestionado y autofinanciado, lo cual tuvo, según cuentan, un desgaste y un punto de quiebre. "En ese caso no tuvimos que salir a cargar chorizos pero sí discos. Ahora, después de todo ese esfuerzo, estuvo bueno parar y volver a poner ciertas cuestiones en otra gente", explica Drexler.

Y Ventilar es, para ellos un concepto que se identifica con la etapa que vive el grupo. "En aquel momento, cuando se nos pinchó la edición con Bizarro teníamos la necesidad de que Delivery saliera como fuera. Terminó apareciendo en un momento muy jodido, pero soportamos el vendaval. Y lo que no te mata te hace más fuerte. Ahora, para este trabajo pudimos manejarnos con otras comodidades", agrega Krut.

Según explica Fabián, el nuevo disco llegó con expectativas centradas en una mayor aceptación del género pop, algo que para el trío recién se está comenzando a dar en el ambiente montevideano: "Creo que el pop era un género que estaba un poco más bastardeado. Pero ahora escuchás Shangrilá de La Trampa y es una canción pop increíble. Quizá antes no había un contexto favorable para eso". Diego agrega: "A mí me quedó muy grabado algo que nos dijeron en el sello Montevideo Music Group. Ellos nos querían firmar desde 2004 porque, según nos contaron, nosotros en ese punto estábamos muy cerca de convertirnos en una banda y dejar de ser `los que hacen tal tema`. Y para nosotros, después de Corazón de hotel eso quedó más definido. Nos gusta eso de hacer canción urbana y saber que tiene potencial como para pegar en la gente, ya sabemos lo que es eso".

Con años, un nombre y un repertorio base, Cursi se metió a profundizar lo aprendido en el camino más tortuoso de Delivery. Eso se refleja en la luminosidad de muchas de sus canciones, con el punto más alto en el rock de base bien británica llamado Explosión silenciosa. Otros experimentos de canciones bailables y oscuras (Júpiter y Adonis) también se prenden con facilidad.

Los nuevos temas, entre los que se cuelan visitas a géneros no investigados aún como el hip hop (en la canción Viejo Pancho), no hacen sacudir los pies del todo, cosa que todavía se espera de la música de Cursi, respiran conservando cierta oscuridad heredada del anterior trabajo. "No estoy muy de acuerdo", responde Fabián. "Creo que el punto en Cursi siempre fue mostrar muchas cosas y todas las aristas de lo que se pudiera hacer, y muchas veces tuvo un costado muy melancólico". Para Diego, en cambio, el fuerte de Ventilar es su potencial de despertar distintos estados de ánimo: "Podríamos haber hecho un Ventilar de once canciones bien para arriba y otro más retraído con otra selección de once, y me gusta mucho que pueda convertirse en varias cosas y que hayamos elegido quince temas que vayan para todos lados".

En una época de consumidores acostumbrados a discos más cortos y de escucha rápida, la cuestión merecía la repregunta: ¿Quince temas ya no son demasiado? Fabián se adelanta: "Estamos en una época de música tan fragmentada que de todas formas te pueden sacar del disco una, tres o seis canciones al bajártelo. Así que mejor entregar todo lo que tengas y que elijan. Con la catarata de información que hay, preferimos proponer todo lo que tenemos para ofrecer".

De regreso a un sello

Cursi vuelve a editar con un sello discográfico después de una experiencia independiente. "Volvimos a un sello porque simplemente se pusieron las condiciones que nosotros habíamos pedido", cuenta Diego. "MMG nos dio el estudio, las horas y además la chance de licenciarlo para países como Paraguay. Allá nos va a editar el sello Kamikaze. Pasamos raya de los números de Delivery y habíamos perdido mucho tiempo y dinero. En este disco nos pudimos concentrar exclusivamente en que saliera bien".

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