No pasa nada

Aquí pasan y pueden pasar cosas de diferente gravedad, pero la tendencia es a no darles mayor importancia. Hagamos una breve relación de algunos de esos acontecimientos reales o posibles para que nadie se sorprenda.

Empezamos con el aumento del dólar. Es claro que no conviene que nuestra moneda se aprecie ni se deprecie demasiado. El dólar estaba demasiado bajo, bajísimo. Es cierto, lo estaba en todo el mundo, pero siempre hay medios para que la política económica no se limite al manipuleo monetario y atienda a otros factores. Un dólar excesivamente bajo perjudica la competitividad de nuestras exportaciones y cuando el peso se deprecia demasiado ambienta la especulación y aumenta la inflación. Nosotros nos fuimos en poco tiempo de un extremo al otro, no tanto porque la intervención del Estado -que la hubo por medio de ventas de divisas del Banco Central y algún banco privado- no haya buscando mantener el equilibrio, sino porque la moneda estadounidense se fortaleció bruscamente en todo el mundo.

El error no estuvo en no frenar el alza, sino en haber permitido una cotización por demasiado tiempo pegada al piso, lo que trajo como consecuencia la inestabilidad del mercado de dinero, generando incertidumbre porque el gobierno no previó políticas anticíclicas. No guardó cuando hubo, derrochó a diestra y siniestra, y la gente que está abriendo los ojos se da cuenta que la gran apuesta política de la izquierda para mantenerse en el gobierno es el aumento del gasto y del asistencialismo. O sea, la compra de votos a través de las mal llamadas políticas sociales, que degeneran con el despilfarro demagógico.

Pero no les queda otra solución más sencilla. De cualquier manera el gobierno explica con toda tranquilidad que no hay motivos de alarma por la suba del tipo de cambio, porque todo en el país se da "de manera ordenada, suave, sin sobresaltos". "Sin prisa, pero sin pausa", según la tan manida recomendación.

Sigamos con las AFAP. Llama la atención que el Ministro de Economía haya tenido necesidad de aclarar que Uruguay no iba a seguir los pasos de Argentina de estatizar el sistema previsional. Es tan sabido que las autoridades del BPS son partidarias de eliminar el sistema previsional mixto, como que este gobierno, por lo menos hoy, no está en esa línea, aunque no es este un gobierno predecible ni confiable en sus propósitos. No pasa nada, es el anuncio oficial, pero el Fondo de Ahorro Previsional que administran las AFAP perdió en un solo mes la friolera de US$ 627 millones, y los bonos globales uruguayos de mayor relevancia internacional en el mercado, cayeron un 10%. Pero no pasa nada, y hasta por medio de una operación mágica, llegan a la conclusión que la baja de precio de los bonos beneficia a las AFAP porque su valor contable aumentó un 80%. Sorprendente.

En cuanto Pluna, Leadgate va tirando la pelota hacia delante, y de los 15 millones de dólares que le debe a Ancap, le pagó uno.

En lo que refiere al riesgo país, el índice de riesgo UBI de República AFAP dio un salto de 108 puntos, el más abrupto desde el 26 de marzo de 2003. Pero para el Banco Central no es importante, "se debe a un ajuste del portafolios de deuda", dijeron.

Tampoco pasa nada si el precio de la carne vuelve a los valores de 2007. "No es alarmante, nadie quiere retroceder, pero el mercado es el mercado", explican.

Los empresarios, con otra responsabilidad, hacen ver que la crisis internacional trae riesgos e identifican impactos concretos que afectarán al consumo, a la actividad, a la recaudación, al turismo, y se alterarán las previsiones fiscales del gobierno. Y en cuanto a la ronda salarial, advierten que hacer acuerdos a largo plazo, a dos o tres años como quiere el gobierno, con esta incertidumbre, no es conveniente.

Tampoco pasa nada con los ultras, con que dirigentes gremiales y el Plenario de Memoria y Justicia tomen por la fuerza por cinco horas al Ministerio del Trabajo rompan la puerta del despacho del Director Nacional, ex tupamaro, lo que hizo reflexionar a uno de los ocupantes en lo que fue frase del día para el diario sobre la curiosidad que a quien hace un tiempo quería resolver conflictos sociales a tiros, "ahora le venga un ataque de sensibilidad porque alguien lo putea"…

A dormir pues en paz, aunque sea... el sueño de los Justos.

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