Jugar a ser brujas o magos por un rato

| Las fiestas de un pueblo reflejan su cultura y creencias. Halloween no forma parte de la tradición uruguaya.

Ana María Abel

Lic. Ciencias Familiares

Esta noche desde mi ventana observaré desfilar por el barrio a una cantidad de niños disfrazados. Habrá algunos fantasmas, varios Harry Potter y muchas brujitas con los más variados capuchones que la maternal inspiración es capaz de crear.

Sin buscarlo ni pretenderlo han acudido a mi recuerdo los años infantiles. ¿Cómo pasábamos la noche del 31 de octubre? Como un día más así fuera jueves, lunes o sábado. Quise recordar desde cuándo los uruguayos empezamos a cambiar nuestro tranquilo vivir primaveral por costumbres foráneas como la de Halloween. ¿Desde cuándo nuestras raíces, en su mayoría latinas, pasaron a ser celtas? Las fiestas y celebraciones de un pueblo reflejan su cultura y sus creencias.

Ya en el siglo VI AC. los celtas celebraban el fin del año con la fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. Llegaba el frío invernal y con él la oscuridad. En aquella noche el dios de la muerte permitía a los difuntos volver a la tierra para que se comunicase con los vivos en un ambiente de muerte y terror. Según la religión celta las almas de algunos difuntos atrapadas dentro de animales feroces podían ser liberadas esa noche si se ofrecían sacrificios humanos a los dioses. A fin de evitar el acoso de los espíritus malignos, los vivos preparaban alimentos a los muertos y se disfrazaban intentando así pasar desapercibidos. Del inglés antiguo "All hallow´s eve", la víspera de todos los santos se abrevió en Halloween. Cuando en unos veinte años más los niños que se pasearon por mi vereda tocando timbres en busca de caramelos sean jóvenes adultos ¿creerán realmente y tratarán de persona a persona a inexistentes fantasmas, brujas, duendes y otros monstruos? ¿Sabrán o no que los santos sí existen realmente y que fueron de carne y hueso como nosotros? No neguemos a nuestros hijos la diversión de un segundo "carnaval" en noviembre. Que disfruten de la fantasía de ser por un rato, brujitas o duendes o magos. Pero sepamos transmitirles también que Halloween no es una tradición uruguaya ni forma parte de nuestra cultura o de nuestras creencias, que no somos tan tontos como para pretender comunicarnos esa noche con los espíritus ni con los demonios.

De este modo los uruguayos del 2030 y sus hijos sabrán distinguir lo que es mimetismo de costumbres foráneas muy ajenas a nuestras costumbres, de creencias originarias. Quizás también para entonces ya habrán descubierto por sí mismos el aspecto comercial que hay detrás de estas adaptaciones forzadas.

Pequeñas responsabilidades que educan.

Es importante que el niño colabore en las tareas del hogar, no sólo para ayudar sino porque es bueno para su desarrollo psicosocial. Si quieres que el día de mañana sea una persona responsable, debe empezar por responsabilizarse de pequeñas obligaciones. (Solohijos.com)

Una oportunidad para cultivar valores.

Estudiar para los exámenes registra muchos valores, ya que buenos resultados académicos no son tanto producto de una gran capacidad intelectual como de tener orden, planificación, constancia y perseverancia para sobreponerse a momentos difíciles y saber descansar.

Una sana relación con la computadora.

Una sana relación con la computadora puede lograrse al usarla el tiempo necesario y con un fin determinado: encontrar información fidedigna sobre un tema o leer y escribir mensajes para amigos y familiares ausentes. Puede ser una gran aliada para nuestros objetivos educativos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar