Mortensen llegó a Roma con una nueva película

Alegato. "Good" tiene que ver con nazismo y compromiso

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AGENCIAS Y EL PAÍS

Viggo Mortensen fue homenajeado el pasado domingo en el Festival de Cine de Roma, y asistió a la ceremonia envuelto en la bandera de San Lorenzo de Almagro, el cuadro de sus amores. Pero el actor no es solo un fanático del fútbol.

Durante el acto de homenaje, en el que se exhibió también Good, su más reciente película, el actor norteamericano (El señor de los anillos, Océano de fuego, Una historia de violencia, Promesas del Este), que vivió su infancia en Argentina y Brasil y toma mate pero también se dedica a la poesía y las artes plásticas, y ha demostrado ser un tipo inteligente en varias áreas, no pudo evitar hablar de fútbol. Entre otras cosas agradeció a su productora Miriam Segal el haberle encontrado un bar mientras rodaba en Budapest para, durante un alto de la filmación, poder ver en televisión un partido de San Lorenzo.

Pero no habló sólo de eso sino especialmente de sus dos últimos films: el ya estrenado en Buenos Aires Entre la vida y la muerte (Appaloosa), un `western` dirigido por Ed Harris y en el que también actúa Renée Zellweger, y el mencionado Good del brasileño Vicente Amorim, un drama filmado en inglés y en Europa sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial.

La trama de Entre la vida y la muerte es muy clásica: dos pistoleros (Ed Harris, Mortensen) son contratados para combatir los desmanes de un poderoso ganadero (Jeremy Irons) en el pueblo minero de Appaloosa, y en su camino se cruza una viuda (Zellweger), lo cual genera el inevitable triángulo amoroso. Según se ha señalado, como en los grandes ejemplos del género importa tanto en el film la acción como el desarrollo de los personajes.

"Está tan bien escrito... y eso que es un `western`. La mayoría de los `westerns` no lo están, son terribles", ha dicho Mortensen a propósito del film de Harris. Mortensen tuvo un primer contacto con el proyecto cuando rodaba con Harris Una historia de violencia. Su compañero de elenco le alcanzó el libro original, escrito por Robert B. Parker (el autor de la serie del detective Spenser), y le dijo que quería llevarlo al cine y contaba con él como intérprete. Mortensen aceptó de inmediato. A su juicio, los personajes que Harris y él interpretan constituyen un modelo de compenetración y fidelidad, lo que considera es la esencia misma de la amistad: que alguien sea lo bastante honesto como para decirle a uno la verdad aunque uno no quiera oírla.

COMPROMISOS. Por su parte Good, que hace algunas semanas se vio también en el Festival de Río, juega en una cuerda totalmente diferente. Filmada en Budapest con algunos pocos exteriores en Alemania, se inspira en un drama de C. P. Taylor y toca temas candentes como la colaboración con las dictaduras y la eutanasia.

El personaje interpretado por Mortensen es un profesor universitario que por conveniencia o timidez decide cerrar los ojos a lo que está ocurriendo a su alrededor: el paulatino, implacable crecimiento de la maquinaria nazi de la muerte. Mortensen ha dicho que él, como artista, no puede permitirse el lujo de cerrar los ojos. Recuerda su niñez y juventud en América Latina, y mientras trabajaba en el film pensaba en los años en que allí se padecieron terribles dictaduras en las que también había gente que se negaba a afrontar la realidad.

Pero Mortensen tiene claro que las atrocidades no son monopolio del Tercer Mundo: su nueva película lo recuerda al afrontar a un tema que tiene que ver con el ascenso de Hitler en la civilizada Alemania y como buen demócrata no puede evitar también hacer su aporte a la campaña electoral norteamericana, recordando que su país pudo elegir ("con fraude") y reeligirlo sin él a George W. Bush.

Proyectos futuros

Mientras Viggo Mortensen estrena Entre la vida y la muerte y promueve Good, tiene ya otros dos proyectos en carpeta.

El más cercano es The Road, una suerte de `western` pos apocalíptico dirigido por el australiano John Hillcoat y basado en una novela de Cormac McCarthy, el autor de Sin lugar para los débiles, sobre un padre y su hijo que intentan sobrevivir en un planeta devastado. El otro es A Wing and a Prayer, una aventura que combina aviación y una dosis de espiritualismo.

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