Pluna sigue aportando malas noticias. En las últimas horas, Leadgate, el socio privado de Pluna buscó con el gobierno un acuerdo por una deuda de US$ 13 millones contraída con Ancap por compra de combustible. Se necesitó un sonoro ultimátum del presidente del Ente petrolero, Raúl Sendic, para que Leadgate, apretado contra las cuerdas, pagara apenas un millón a cuenta de lo que debe. También hubo despidos y renuncias de pilotos con denuncias de conducta antisindical y presiones sobre funcionarios.
Y así sigue la historia de una privatización calamitosa tal como se la calificó, semanas atrás, durante la interpelación del nacionalismo al entonces ministro de Economía, Danilo Astori, y al de Transporte, Víctor Rossi.
En la interpelación, Astori irritó a la oposición cuando la acusó de intentar un "vaciamiento institucional" con su crítica al negocio de Pluna. El tiempo transcurrido prueba que el único vaciamiento existente es el de los servicios, ineficaces y deficitarios, de la línea aérea. Sus continuos tropiezos prueban la pertinencia de aquel llamado a sala en donde los ministros interpelados anunciaron días mejores para Pluna que nunca llegaron. Las promesas de Leadgate se incumplen mientras las deudas de la compañía se estiman en un monto cercano a los 40 millones de dólares, nutridos por una pérdida mensual de 3 millones.
A ello se añade el riesgo de la garantía asumida por el gobierno en toda la operación de Leadgate, incluida la compra de aviones Bombardier en Canadá por 170 millones de dólares. Aviones que, dicho sea de paso, no tienen capacidad de carga, lo que supone la renuncia de la línea a un rubro esencial del negocio del transporte aéreo. Todo lo cual estaría indicando que los responsables de Leadgate carecen de experiencia y sabiduría en la materia, como dijeron en la interpelación no sólo los nacionalistas sino también el senador oficialista José Mujica.
A pesar de ese reconocimiento, los senadores del Frente Amplio se alinearon en bloque junto a sus ministros en defensa de Pluna-Leadgate, y le cerraron el paso a una comisión investigadora. A estas alturas ya debe haber unos cuantos arrepentidos.