DANIEL HERRERA LUSSICH - EN WASHINGTON -CORRESPONSAL PERMANENTE
Más de 30 cartas conteniendo un misterioso polvo blanco llegaron hace escasas horas a los despachos de los ejecutivos de los principales bancos financieros, aseguradoras y a manos de conocidas figuras de Wall Street.
¿Un atentado contra las principales figuras que todo Estados Unidos marca con el dedo y centra las críticas como responsables de la debacle económica? Aún no se sabe el alcance de las sospechosas encomiendas. En principio, voces técnicas autorizadas afirman que se trata solo de una primera amenaza y no existen riesgos de envenenamientos o elementos tóxicos.
El Federal Bureau of Investigations (FBI) tomó cartas en el asunto desde el primer momento y realiza una profunda investigación sobre el entorno de las personas que recibieron la encomienda, analiza presuntas amenazas telefónicas que se sabe recibieron todos ellos y también se busca en interminables listas de damnificados por la crisis y en especial si habitan en determinado lugar de Texas, de donde se piensa se fabrican ese tipo de sobres que contenían esos extraños polvos blancos.
Desde el primer momento que estalló el escándalo de los créditos "sub-prime" para vivienda, concedidos con altos riesgos, con las señales de falta de pago y ejecuciones hipotecarias, con los rumores, después confirmados, sobre los tropiezos de grandes monstruos de inversión, ya sean bancos o inversoras, todas las críticas apuntaron a ejecutivos y a Wall Street en pleno.
En la campaña electoral, los dos candidatos presidenciales embisten con furia en sus discursos contra los "corruptos de Wall Street". También los atacó el presidente George W. Bush cuando elevó al Congreso el Plan de Salvataje de 700 mil millones de dólares. Y el ciudadano común, como contribuyente, hace escuchar su alarma y su voz de rechazo: "Todo caerá sobre nuestras espaldas, ya maltrechas, en forma de nuevos impuestos", repite en marchas de protesta y en declaraciones públicas.
También en los medios de prensa, escrita y televisada, se insiste en la "búsqueda de los culpables de la dura situación económica".
Los condimentos estaban dados sin duda para que algún incidente ocurriera o las quejas aumentaran contra los ejecutivos financieros y de la economía. El profesor de Finanzas de la New York University, Roy Smith, alertó hace un par de días: "El clima está propicio para una caza de brujas".
Otro factor que pesa en la gente, aún ajena a los millones que han visto afectados sus bolsillos por la caída inmobiliaria, los cortes de crédito y la pérdida de poder adquisitivo y muchos el empleo, es el constante avance de detalles de las investigaciones que realiza el FBI en las empresas de crédito hipotecario Freddie Mac y Fanny Mae, las primeras en "explotar y tocar fondo", recientemente estatizadas, igual que Lehmann Brothers y la aseguradora AIG.
Todos los comentarios, no demasiados responsables, señalan que está a punto de aparecer un culpable. Y los ánimos se han enardecido y quieren "una cabeza". Por esa razón, cuando en su edición de ayer el diario The Washington Post dio cuenta que una serie de cartas con polvo sospechoso habían sido recibidas por docenas de ejecutivos, principalmente del JP Morgan, Chase y en todo Wall Street, mucha gente no lo lamentó. Más bien se escuchó algún comentario en la radio y televisión, en entrevistas callejeras en Nueva York y Chicago, que resumían: "No comparto la actitud, pero muchos se lo merecen".
En estos momentos, trabaja el FBI junto al Servicio de Inspección Postal y las autoridades estatales, a fin de desentrañar el origen, fuentes de las letras y lugar de donde podrían provenir los polvos. El agente especial del FBI Richard Kolko expresó que las pruebas preliminares no se han definido totalmente, pero parecen resultar negativas. "Son, sin embargo, un alerta, gente desesperada y locos hay en todos lados, debemos estar alertas. Además no se debe olvidar que enviar una carta falsa alarma es un delito grave", expresó.
A último momento se reiteró que el origen de las cartas podría ser el sur de Texas.