En peligro

Así como es absurdo que los inspectores de tránsito de la Intendencia capitalina caminen en grupos de dos o tres para cumplir con una tarea tan sencilla como lo es el control del estacionamiento tarifado, es razonable que en la órbita policial los funcionarios circulen de a dos. Sin embargo, según una orden del Director de Seguridad de la policía de Montevideo, los policías patrullarán las calles de a uno, sin radio y con un chaleco fluorescente.

No puede menos que preocupar que en el clima de inseguridad generalizada que estamos viviendo, los policías queden acrecidamente desprotegidos y ante lo que un sindicato policial calificó como "un mayor riesgo de vida" que "aumentará la inseguridad" de los agentes. En los últimos dos años, nueve funcionarios policiales fueron muertos en Montevideo mientras cumplían con su deber. No parece juicioso exponer al personal policial a riesgos acrecidos.

Cabe preguntarse si medidas como la descripta más arriba, son lo que se entiende a nivel del Ministerio del Interior como ingredientes necesarios del tan publicitado como poco auspicioso Plan de Seguridad del Poder Ejecutivo.

Es sabido que el citado plan apunta a concretar un mayor patrullaje y que por tal razón fueron trasladados a la Dirección de Seguridad numerosos agentes que revistaban en cargos administrativos. Tal cosa puede ser viable. Pero aumentar la desprotección de los policías en tareas que ya estaban consideradas como de riesgo, no puede admitirse y merece severas críticas.

El gobierno que asumió el 1º de marzo de 2005 pisó mal de entrada en su política para controlar el delito. El ministro Díaz, con su presunta humanización del sistema carcelario abrió las puertas de la prisión para muchos delincuentes que al poco tiempo volvieron a las andadas. Aquel ministro llegó a lo desopilante. Recuérdese cuando propuso que la gente se equipara con silbatos para advertir cuándo eran víctimas de delitos callejeros.

Luego de Díaz, vino la actual ministra Daisy Tourné. Se habían cifrado grandes esperanzas en torno de su eventual actuación. Pero las esperanzas se frustraron y cosas como la que comentamos, resultan francamente decepcionantes.

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